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Table of Contents
                            Preliminares
Acerca del autor
Proemio
I. El Doctor Iluminado
	Ramón “el de la barba florida”
	El crisol hispano
	La filosofía cristiana
	“Procurador de infieles”
	Itinerario
	Nota bibliográfica
II. Filosofía de amor
	La mística: vida y doctrina
	La experiencia luliana
	Ciencia y amancia
	Metafísica del alma
	Los sentidos espirituales
	Escalas de amor
	Arte de amar
	Nota bibliográfica
III. El Arte magna y el árbol de ciencia
	El racionalismo de Ramón Llull. Su sentido histórico
	La razón y la fe
	Fundamento ontológico del arte
	Combinatoria y método inventivo
	El ascenso y el descenso del entendimiento
	Criterio de certeza y tipos de demostración
	La enciclopedia de las ciencias
	Cosmología
	Nota bibliográfica
IV. Utopía
	La agonía cristiana
	El nuevo imperio
	“Pobres y despreciados son los amigos de valor”
	El orden social
	La paz cristiana
	La guerra y la paz
	“He aquí dos espadas”
	Nota bibliográfica
Estudio bibliográfico de Ramón d’Alós-Moner
Contenido
Contraportada
                        
Document Text Contents
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Vida y obra
de Ramón Llull
Filosofía y mística

Joaquín Xirau

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El ascenso y el descenso del entendimiento

Con esto poseemos el instrumento infalible para la resolución de toda clase de
cuestiones y con ello un arte de descubrir la verdad, al servicio de la salvación
universal. Las cuestiones propuestas explícitamente en cada uno de los libros aumenta
prodigiosamente desde los primeros hasta los últimos —desde 60 hasta 4 000— y en la
medida en que lo hacen tienden a agruparse en categorías y a someterse a un número
determinado de modos o reglas que las encauzan y las ordenan. Esta concentración
progresiva acaba por concretarse en 10 preguntas aplicables a todas las cosas
cognoscibles. Mediante ellas, la cuestión se precisa y se circunscribe. De cualquier cosa
es preciso inquirir si es su posibilidad; lo que es su definición o esencia; de
que está hecho, su materialidad; porque es, su causa formal; qué tamaño
tiene, su cantidad; cuál es, su cualidad; cuánto es, fue o será;
su temporalidad; es o está, su localidad; como es, su modalidad, y
cómo es, su instrumentalidad.

Frente a un problema cualquiera, el “artista” deberá aplicar “sucesivamente el
concepto sobre el cual duda a las 10 reglas”, es decir, ponerlo frente a las 10 cuestiones
sobredichas… Y así “como un cristal colocado en un color rojo dispone en relación con
este color y lo mismo en un color verde, cuando un término desconocido discurre a
través de las reglas y las especies que de ellas resultan, este término desconocido es
coloreado o esclarecido por las reglas ante las cuales se le ha colocado”.

En los primeros esbozos del arte, su mecanismo servía tan sólo para proponer
cuestiones. La solución quedaba reservada a la dialéctica de las escalas simbólicas y
analógicas y, en último término, a los resplandores de la iluminación mística. A partir
del se revela claramente la resuelta aspiración de llegar a la solución
mediante el conveniente desarrollo del artificio lógico y la estricta concatenación de
razones necesarias. Avanza la ciencia adquirida en la profundidad de la ciencia infusa.
Al lado de las escalas místicas aparecen las escalas lógicas. El ascenso y el descenso
alegórico o tropológico se apoyan y descansan en un proceso paralelo de ascenso y
descenso estrictamente intelectual.

Este doble proceso se inicia mediante la aplicación de los principios de
concordancia y contrariedad a todas y cada una de las categorías restantes. La primera
nos permite destacar aquello en que concuerden, es decir, lo que tienen de común, y
pasar así de lo particular a lo universal. La segunda nos lleva a distinguir en qué se
contrarían, es decir, lo que tienen de diferencial, y a pasar así de lo universal a lo
particular.

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Mediante este procedimiento —esbozado en las grandes artes y llevado a su
perfección en el es posible construir
“escalas” a través de las cuales el entendimiento ascienda y descienda y, en el
entrecruce de sus peldaños, halle los términos medios en un principio ignorados y
concluya o declare, por modo necesario, las proposiciones cuya verdad o falsedad
busca. Así, por ejemplo, se asciende de lo sensual a lo sensual y de lo sensual a lo
intelectual y se desciende en sentido inverso. Cuando asciende de lo particular a lo
universal, es el entendimiento general. Cuando desciende de lo universal a lo
particular, es, por su función, particular.

En cada uno de los peldaños del ascenso y del descenso, atribuye el entendimiento a
cada sujeto todos los predicados posibles y a cada uno de los predicados todos los
sujetos posibles y abre, así, mediante un análisis exhaustivo que penetra en todas las
esferas de la realidad, un ámbito inmenso de luz en que descubre gradualmente la
íntima estructura de todas las jerarquías.

Todas las escalas descansan en la tierra y tienen su cimiento en las cualidades
sensibles, fugaces y contingentes aprehendidas por los sentidos en la superficie de la
realidad. Todas culminan en la pureza de las ideas supremas; es decir, en los principios
del arte, traducción lógica de las virtudes o dignidades divinas en que participan en
mayor o menor grado todos los seres de la creación.

Los principios de relación; es decir, los que por significar limitación sólo se aplican
a las criaturas —diferencia, concordancia, contrariedad, principio, medio y fin,
mayoridad e igualdad— constituyen el instrumento lógico mediante el cual se
construyen todas las escalas. A cada uno de ellos corresponde una escala peculiar.

Todas ellas se someten, sin embargo, a la ordenación de un triple eje que las perfora,
las sujeta y las unifica. Este centro de vertebración se halla, a su vez, constituido por una
serie de tres escalas: Una escala de los seres, ordenados según la jerarquía de su
perfección. Por ella discurre el entendimiento a partir de la piedra a la llama, a la planta,
al bruto, al hombre, al cielo, a los ángeles, a Dios. Una escala de conceptos o
categorías lógicas mediante la cual se realizan las operaciones de la primera. Todas las
cosas son consideradas mediante los conceptos o categorías de acción, pasión,
naturaleza, accidente, sustancia, simplicidad, composición, individuación, especie,
género y ente. Una escala auxiliar —instrumental, como la anterior— que nos ofrece
los grados de certeza del conocimiento. Mediante ella discernimos entre lo sensible, lo
imaginable, lo dudoso, lo creíble y lo inteligible.

En todas ellas se procede por un proceso de abstracción análogo al que nos ofrece la
tradición aristotélica. A partir de los datos de los sentidos, realiza la imaginación un
primer grado de abstracción. Destacando y precisando las semejanzas entre los datos

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