Download Thompson, Edward - Tradicion Revuelta y Cons Ciencia de Clase PDF

TitleThompson, Edward - Tradicion Revuelta y Cons Ciencia de Clase
Tags Philosophical Science
File Size8.5 MB
Total Pages158
Table of Contents
                            img001
img003
img004
img005
img006
img007
img008
img009
img010
img011
img012
img013
img014
img015
img017
img018
img019
img020
img021
img022
img023
img024
img025
img026
img027
img028
img029
img030
img031
img032
img033
img034
img035
img036
img037
img038
img039
img040
img041
img042
img043
img044
img045
img046
img047
img048
img049
img050
img051
img052
img053
img054
img055
img056
img057
img058
img059
img060
img061
img062
img063
img064
img065
img066
img067
img068
img069
img070
img071
img072
img073
img074
img075
img076
img077
img078
img079
img080
img081
img082
img083
img084
img085
img086
img087
img088
img089
img090
img091
img092
img093
img094
img095
img096
img097
img098
img099
img100
img101
img102
img103
img104
img105
img106
img107
img108
img109
img110
img111
img112
img113
img114
img115
img116
img117
img118
img119
img120
img121
img122
img123
img124
img125
img126
img127
img128
img129
img130
img131
img132
img133
img134
img135
img136
img137
img138
img139
img140
img141
img142
img143
img144
img145
img146
img147
img150
img151
img152
img153
img154
img155
img156
img157
img158
img159
img160
img161
img162
                        
Document Text Contents
Page 1

EDWARD P. THOMPSON

TRADICIÓN, REVUELTA
Y CONSCIENCIA DE CLASE

Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial

Prólogo de
JOSEP FONTANA

EDITORIAL CRITICA
Grupo editorial Grllalbo

BARCELONA

Page 2

cultura Libre
1." edici6n: junio de 1979
2,· edición: septiembre de 1984

Traducci6n casteUana de EVA RODRfGUEZ

Cubierta: Alberto Corazón
© 1979: Edward P Thom W
© 1979 de la tradu . ~ pson, orcester (Inglaterra)

Editorial Crític:~c~n c~tellana para Espafla y América:
ISBN: 84-7423-093-4' " c e Pedr6 de la Creu, 58, Barce1ona-34
Dep6sito legal: B. 23.809-1984
Impreso en EsPafia

1984. - Diagràfie, S. A., Constituci6, 19, Barcelona.14

E. P. THOMPSON: HISTORIA V LUCHA DE CLASES

Este uolumen de Edward P. Tbompson -s-expresamente prepara-
do para su ediciôn espaiioía-s- no es una mera compilaciân de ensayos
eruditos, sino que tiene una unidad que se manijiesta en un doble
sentido, temático y metodol6gico. Unidad temática porque los cinco
estudios reunidos se refieren a la .sociedad inglesa dei sigla XVIIi, en
el proceso de: trânsito dei antiguo régimen ai capitalismo; y repre-
sentan una aportacián fundamental al conocímiento de esta época
y de este problema.

En el primero de ellos -«La sociedad inglesa dei siglo XVIII:
,Iucha de clases sin clases?»- se plantean algunos de los aspectos me-
todol6gicos que caracterizan el conjunto dei trolumen, y la obra ente-
ra de Tbompson. EI autor desarrolla en estas páginas su concepto
4e clase social, ahondando en las rejlexiones que biciera ai frente de
The Making of the English Working Class, y nos propone entenderia
como «una categoria histórica, es decir, derivada de la obseroaciôe:
social a lo largo dei tiempo», inseparable de la nociôn de elucba de
cleses», porque es en el proceso de esta lucha cuando se define y
concreta.

«La economia "moral" de la multitud en la Inglaterra dei si-
';0 XVIII» investiga, precisamente, el carâcter de la lucba de clases
en la sociedad preindustrial, combatiendo la visi6n «espasmâdics»
flUe trata de explicar los motines populares con un grosero economi-
cismo, como una respuesta directa e inmediata a un malestar coyun-
tural. Tal vez sea este uno de los trabajos de Tbompson que han
d/canzado mayor difusi6n y, a la vez, uno de los que han sido peor
comprendidos. Mal comprendidos por quienes han pensado que negar
el economicismo significaba poco menos que retirar de la historia
los [actores econômicos --y asi se apoyaba en Tbompson una inter-

Page 79

160 TRADICIÓN, REVUELTA Y CONSCIENCIA DE CLASE EL ENTRAMADO H EREDITARIO 161

duquesa de Marlborough, o Ruperta Howe, que vigilaba e! Alice
Holt Forest. Y todos nos hemos topado con datas que indican que
las mujeres de la clase yeoman desempefiaban su trabajo, a la cabeza
de las unidades domésticas agrarias, eon el mismo vigor. A comien-
zos dei sigla XVIII, un intendente dei St. John's entró en una larga
e inconclusa negociaci6n con una tenente enfurecedora, cuyas evasi-
vas la dejaban siempre en posesión de todas las cuestiones que se
debatían: «Prefiero -escribiá- negociar con tres hombres que
con una mujer»."

EI entramado establecído permitía en efecto la presencia de la
mujer, aunque generalmente -pero no necesariamente- a condici6n
de viudez o soltetía. Hubo siempre la idea -continua en el si-
glo XVIlI- de que la continuidad de la tenencia familiar se consi-
guiera por Iínea masculina. EI [ree bench se otorgaba casi siempre
a condición de que no se volviera a casar, y también de llevar una
vida casta; prohibición que no surgia tanto dei puritanismo como
de! temor a la influencia de otros hijos, o a la malversación de la pro-
piedad que podia realizar e! padrastro. Cuando la viuda no perdia la
tenencia en segundas nupcias, existe a veces cierto indicio de que eI
sefior, su intendente, o eI homage tenían cierto tipo de responsabilí-
dades paternales de salvaguardar los derechos de los hijos. En 163',
un clérigo hizo una petición aI St. John's en favor de los hijos de
William Haddlesen. En este caso, e! padre habia legado su contrato
de arrendamiento a los hijos, que no eran aún mayores de edad, y la
viuda de Haddlesen «se habia vuelto a casar muy desafortunada-
mente, tanto que, si el Colegio no se instituye como amigo de los

. nífíos y arrienda en depósito a alguien para su aprovechamiento (pues
no se puede confiar en su madre), es probable que los nifios estén
perdidos ... »." (Podríamos preguntarnos si eran casos de segundas

48. Se. john's College, Ca1endario de Archivos, cajén 109 (16). Pera la
sefiora Allen, que había sobrevivido a dos maridos y había rechazado las
deudas de ambos -c-euna mujer muy lista e interesada»-, puede ser atípica
y puede ofrecer evidencia a favor de la opini6n de Le Roy Ladurie; puesto
que resulta haber sido una «descarada francesa», y «una francesa irresponsa-
ble con respecto a todo el mundo»: ibid., cajón 109 (7), (13), (14).

49. Reverendo Richard Perrot aI colegio, pidiendo en nombre de un
tenente dependiente de Marfleet (Yorks.}, 2 fehrero 1635: ibid., cajón 94 (289).
EI tribunal sefiorial de Farnham también tuvo un cuidado excepcional en la
vigilancia de los intereses de los huérfanos. «Es un punto principal en el
Tribunal de este Sefiodo y que debe recordarse» que, si un tenente dejaba un
huérfano menor de edad, «enronces el pariente más próximo y más Iejano de

nupcias como éste los que fueron el motivo preciso de cierta música
escabrosa en Inglaterra y eI charivari en Francia.)

Los sefioríos tenian diferentes costumbres que dejaban margen
para las flaquezas y para tratar circunstancias extraordinarias. Las
costumbres «jocosas» de Enborne (Berks.) y Kilmersdon (Somerset)
_y probablemente de otros lugares- no son tan ridiculas como
parecen. En Enborne, si la mujer «comete incontinencia, pierde eI
derecho a su propiedad de Viuda». Sin embargo, si después de esta
asiste aI prirner tribunal celebrado en e! manor, montada hacia atrás
en un carnero negro, llevando la cola en la mano y dice las palabras
siguientes, eI intendente está obligado por la costumbre a readmi-
tirla aI [ree bench:

Here Iam,
Riding upon a Black Ram,

Like a Whore as Iam;
And for my Crincum Crancum,
Have lost my Bincum Bancum;

And for my Tail's game
Am brought to tbis Worldly Shame,

Therefore good Mr Steward let me have muy Lands again.*

En Kilmersdon, eI recitado que se exigia era más breve y la trans-
,gresora sólo tenía que montar a lomos dei carnero:

sus Tierras tendrá la Tutoria y será Guardián de este heredero hasta que Ilegue
a la edad de 14 anos» cuando puede ya elegir su propio tenente p~ra trabajar
la tierra. El tutor pag~rá los gastos y educación deI menor, y rendiré cuentas
al mismo por eI resto. Pero si la p~rsona asignada para .tutor «es inepta ~r
defecto de naturaleza o de otro ongen», entonces eI tribunal, con co~sentlw
miento deI bomage, podia nombr~r otro tuto~. Por «pane~t~ más próximo y
más lejano de sus tierras» yo e.!1~lendo el panen~e más p!OXlmO que no estu-
viera aI misrno tiempo en línea directa de herencia: por ejemplo, un tio o una
tia por parte de la madre: Farnh.am Custom Roll, 1707, Dean and Chapter
Archives Winchester Cathedral Library. Comparar con la costumbre dei cer-
cano W~king: «Si un tenente copyholder muriera, siendo su h..eredero menor
de edad, Ia custodia dei cuerpo y la tierra de este heredero sera encomendada
por e1 sefior al pariente más cercano.dei heredero aI. cuaI no pueda pasar la
tierra siendo eI mismo persona capacitada ...» (Watkms, op. cü., lI, p. 559).

*' Aqui estoy I a lomos de un carn~ro n~gro. I como la puta que soy;
I y por mi crincum crancum, I he perdido rol bzncum bancu"!; ~ y por el
juego de roi cola I me veo en este deshonor mundano, J buen senor intendente,
devué1vame mis tierras por 10 tanto.

Page 80

162 TRADIcrÓN, REVUELTA Y CONSCIENCIA DE CLASE EL ENTRAMADQ H EREDITARIQ 163

For mine Arse's Fault I take this Paio,
Therefore, my Lord, give me my Land again.*50

En otras costumbresse establecencontroles o ajustes más racío-
nales."

Un problemade las costumbresde los sefioríos que se practica-
ban entre 1660 y 1800 es que sabemosbastantepoco sobre la rela-
ción entrecostumbrey práctica.Y esto sedebe,primeramente,a que
no nos hemosmolestadoen estudiarla.Los Webb observaban,en
�1�9�0�8�~ que no existía unestudioextensode los tribunales sefioriales
en eI período1689-1835,"y la situaciónsigue siendohoy muy pare-
cida. (EI avancerecientede la historia agraria se hadirigido inevi-
tablementea los sectoresde la economiaen desarrolloy orientados
al mercado,antes que a losestablecidospor la costumbre.)En el caso
de lascostumbresdeI sefíorío queregulabanla herencia,éstasentra-
ban en vigor sólocuandoeI tenentemoría intestadoy sin haberefec-
tuado una transmisiónprevia, y era corriente que ésta sepermitiera
en el lecho de muerte, en presenciade dos tenentesdependíentes,
legando asíla herenciaaI heredero.Por tanto la prácticahereditariay
la costumbreoral pudieron haberseseparadodesde antiguo. Pera
existe otra dificultad de tipo diferente: es posible que las costum-
bres normalmentepresentadasen una reIaeión (por ejernplo, aI adve-

* Por culpa de mi culo recibo este dolor,I por ello, dadme otra vez mis
tierras, sefior.

50. De la obra de Thomas Blounr,Fragmenta Antiquitatis; Or Antient
Tenures01 Land, and [ocular Customs 01 Some Manors,ed. dejosiah Beckwith,
York, 1784, pp. 265-266.Una costumbresimilar se decía que había existido

. en Torr (Devon).
51. En Balsall (Warwlcs.) la costumbrepresentadaen 1657 incluía esta

salvedad: «si un heredero femenino, con posesión decopybold, por falta de
gracia cometiera fornicación o quedara embarazada, no perdia lapropiedad,
pero debfa aparecer antee1 tribunal del sefior» y «y pagar una multa de cinco
chelines»; si una viuda comeciera fornicación oadulterio «pierde supropledad
para toda su vida, hasta que acuerde con el sefíor una multa que se la de-
vuelva» (Watkins, op. cit., lI, p. 576). Es dudoso si estas costumbres eran o no
efectivas en el siglaXVIII, si no era en ocasionesextraordinarias;sin embargo,
en 1809, lord Ellenborough,C. J.se pronunciáa favor deIdemandante,expul-
sando así a una viuda de su tenencia(tenentede lord Lonsdale enWestmorland)
que habia roto con la costumbre de tenenciadurante «su casta viudez» te-
niendo un hiio: pera un testigo sólo pudo citar un solo casoprecedenteen el
sefiorfo en los sesenta anos anteriores (en1753) y, en aque1 caso, la viuda
habia muerto antes de que setratarael caso(CorrespondenciaWilliam Askew-
Agnes Askew, 10 East. 520).

52. S. & B. �W�e�b�b�~ The Manor and the Borougb,Londres, 1908, p. 11.

nimiento de un nuevo sefíor) sólo representaranuna pequenaparte
de las prácticasestablecidasdei manor, no codificadas,pera acepta-
das. Esta parte no codificada habría quedadocustodiadapor la me-
moria dei intendenteo deI bomage, con el derechode precedentes
elaboradoen los documentosjudiciales comoreferencia.Sólo cuando
nos hallamosanteun cuerpofuerte de copybolderscuyascostumbres
se han hechoinciertascomo resultadode un sefior agresivo o absen-
tista, encontramosel intento de codificar estas leyes deprecedentes
en toda 5U densaparticularidadsocial."

Probablementela prácticade la propiedadde viuda o[ree bench
se vea menoscomplicadapor estasdificultades,Puestoque Ia viuda
normalmenteaccedía a su[ree bench sin carganinguna,esto consti-
tuía unaprima en afios a latenenciaexistente.A menos queel marido
tuviera un motivo determinadopara hacerdisposieionesalternativas)
lo más probablees quedejaraque eI [ree bench se administrarade
acuerdo con las costumbresdel sefiorío; e incluso las más breves
relacionesde costumbresdei siglaXVIII cuidannormalmentede dejar
clara lacostumbrecon respectoa esteimportantepunto. La costum-
bre en este caso nosproporciona una cierta orientación sobre la
práctica.

Quizá la costumbredeI manor Ilegara incluso ainfluir sobre la
práctica aun fuera dei sectorconsuerudinario,La costumbre de
Waltham SI. Lawrence(Berks.) queoperabaen 1735, concedía a la
viuda [ree benchcompletodurantela viudez y lo quedurarasu vida
en castidad.Si volviera a casarse o viviera sincastidad,retendría
un tereiodel valor relativo a la rentade la tenencia;esto es, se vuelve
a un conceptoanteriorde bienesde viudedad."Perasi hubieratenido

53. Un excelenteejemplo de.esta seencuentraen las costumbres de Farn-
ham de 1707. Existia aqui un fuerte cuerpo de tenentes queprosperaban
mediante el cultivo de lúpulo, y la seguridad de la tenencia de servicio, pera
que sufrían por la inseguridad de ser un sefiorfo eclesiástico (deI obispo de
Winchester).EI homagesabia las costumbres con excepcional detalle y por las
continuas disputas con sucesivos obispos y sus agentes: «cada nuevo sefíor
trae consigo un nuevoprocurador que para su ganancia personal rompe la
costumbre yli. menudo la destruye ...». Mrs. Elfrida Manning del Farnham
Museum Society hadescubierto recientementeuna releciõn de costumbres
(Custumal) de Farnham casi idéntico de los afios1670.

54. Los bienes de viudedad enel derecho consuetudinarioeran definidos
como una porción, y lacostumbrede que la esposa habia de recibir latotalidad
como iree benches contraria a la máxima deI derechoconsuetudinario:pera
la costumbrede cadasenadose daba por buenay pasaba por encima de la
ley consuetudinaria(S. Carter,op. cir., p. 34). Asi consta en unlibra de texto

Page 157

316 TRADICI6N, REVUELTA Y CONSCIENCIA DE CLASE U!'IA ENTREVISTA 317

nismo. De modo que cuando fue finalmente aceptado que toda la
flor de la Revolución, y prácticamente todo e! mundo, habia sido
ma~crada, !os comunistas ortodoxos no encontraron otra palabra que
a!,hcarle mas ,que «error». Esto no me pareció una cuestión insigni-
f~cante. Parecía estar en consonancia con mi propia experiencia polí-
nca de Ia ceguera y e1 fracaso de relaciones, y los inmensos errares
políticos que incluso comunistas consagrados y generosos habian co-
metido repetidamente. Habían adoptado mentalmente modelos y cate-

.gorías que Ies conducían constantemente a repetir estas excesivas sim-

. plífícacionesvestos derivados económicos extrasimplificados dei com-
portamiento y' las motivaciones humanas.

Este se convirtió en un problema teórico esencial para mí. Cuan-
do algunos de mis compafieros estaban reexaminando toda la histo-
ria dei comunismo y el stalinismo en busca de claves teóricas, estra- .
tégicas e incluso tácticas, yo permanecia anonadado por el problema
de la degeneraclén deI vocabulario teórico de la principal corriente
de! marxismo-ortodozo : eI empobrecimiento de su sensibilidad. Ia
primacía de categorias que negaban la existencia efectiva (en la histo-
ria o en eI presente) de una conciencia moral, la exclusión (siquiere)
de toda una zona de pasión imaginativa que informa los últimos
trabajos de William Morris. Y sin embargo, William Morria-era un
materialista histórico, profundamente influido por Marx' era en
cierto sentido, el primer marxista importante en lengua -i~glesa: De
modo que todo se unió. La defensa de la tradición de Morris (que
t?~avía lIevo a cabo) implicaba una resistencia de principio al sta-
Iinismo, Pero no suponía oposición al marxismo; más bien lo que su-
ponia era una rehabilitación de categorias y vocabulario perdidos de
la tradición marxista. Pero este «vocabulario» de Marx estaba for-
mado en parte .por silencias: supuestos no articulados y refIexio-
nes no conscientes. En MEWC intenté darle voz a ese silencio y
...,....-.espero que con creciente conciencía teórica- esta sigue siendo una
de las preocupaciones centrales de mis trabajos históricos y políticos,

En eI caso de Whigs and Hunters y Albion's Fatal Tree no sólo
ijjj;.,~ÇJlpO en recuperar evidencia olvidada de la lucha de clases tam-
ç,içn"me ~reocupa mucho la estructura dei domínio, eI ritual'\l" la
pena capital, la hegemonía de la ley. En Customs in Cammam
-mi líbro inconcluso de estudios de historia sçcial deI siglo XVIlI-
sobre eI paternalismo, el motín, eI cerramiento y los derechos dei
común, y sobre varias formas de rito populares, lo que mepreocupa

son lassanciones económicas y las reglas invisibles que gobiernan eI
comportamiento con tanta fuerza como la fuerza armada el terror
-al patíbulo o eI dominio econômico. En un sentido, lo que examino
es aún «moral» Y. sistemas de valores, como en eI caso de la economia
moral de la multítud en los motínes de subsi;tencias o como en el
cbariuari ritual : pero no en la forma clásica «liberal» --como zonas
de «Iibre elección» divorciadas de la economía- ni tampoco como
en un modo clá;sico sociológico o antropológico, según el cual las
sociedades y las economías son consideradas independientes de los
sistemas de valores. Lo que yo examino es la dialéctica de la ínterac-
ción, Ia dialéctica entre «economia» y «valores». Esta preocupación
es encuentra en todo mi irabajo histórico y político.

De forma muy interesante, en la ideología capitalista occídental
también se perdió por completo un vocabulario de acción y elecci6n
moral. Parsons y Smelser son ejemplos perfectos. Pera pueden encon-
trarse rnuchos ejemplos contemporáneos, en los que existe uo concep-
to de maximalización deI desarrollo productivo como motor interno
de la máquina tras la cual se arrastra la gente. Este aspecto síem-
pre ha sido central en mi trabajo y supongo que, si algo contribuyo
a la suma dei entendimíento, es esta mi especial contríbuciõn. Por
eso no estoy particularmente interesado en los conceptos antropoló-
gicos que puedan aducirse para eI examen de normas de tipo
no-económico.

El mal que produjo eI capitalismo avanzado, y que hizo la socíe-
dad comercial, fue definir las relaciones humanas como principal.
mente econômicas. Marx trató sobre economia polJtica ortodoxa y
propuso ai hombre económico revolucionaria como respuesta aI hom-
bre económico explorado. Pero también está implícito, particular-
mente en eI primer Marx, que eI dano está en definir aI hombre
como «econômico». Esta clase de critica aI capitalismo industrial se
eneuentra en Blake y Wordsworth muy explícitamente y está aún
presente en Mortis, y es totalmente complementaria, de ningún modo
conflictiva, con la tradición marxista. En esto trabajo también ahora.
De pecha, qqizá lo que termine próximamente sean mis trabajos sobre
B.lake"r WorlIsworth, porque creo que esta crítica total aI utilitarismo
burgues en el momento de su pleno florecimiento en la revolud6n in.
dustrial sigue siendo fértil, y yo quiero recobrarla.

P. ~De modo que podemos esperar un libro sobre, o ai menos
un análisis de, Blake y Wordsworth?

Page 158

318 TRADICI6N, REVUELTA Y CONSCIENCIA DE CLASE

R. Sobre eIlo han versadoprincipalmentemis clases enEsta-
dos Unidos. La parte de Blake está casi acabada, unestudio breve
de la tradieiónantinómica.

P. Yo tengo especial interés enCustoms in Common.
R. También está muy avanzado.
Quedauna cuestiónsobre suimpresión de que hay una especie

de silencio en misescritoseon respectoa análisis econômicos serios.
Esto es enparte consecuenciade formarte tu propia idea de lo que
puedeser la propia contribucién,sintiéndotesimultaneamenteparte
de un «colectivo». cComprende?Tengo camaradasy compafieros
como john Saville y Eric Hobsbawny muchosotros, que scn histo-
riadoreseconômicosmuy sólidos. Son mejoresen estesentidoque yo,
de modo que tiendo a suponerque mi trabajo se sitúaenun plan-
teamiento más amplio. ExactamenteeI rnisrno problemasurge de
mis escritos políticos. Si formas parte de un grupo colectivo en el
que uno escribe sobre los servidos sociales, otro sobre educación,
otro sobre imperialismo, tiendes a pensarque esetrabajo acompafia
aI propio y te concentrasen lo que hacesmejor. Y, sin embargo,
cuandose extraeIa parte dei total, puedeparecerque estás curiosa-
mentedivorciado, cuandorealmentenunca lo has sentidoaSÍ, de los
demás análisis.

P. No escuchamosla totalidad dei diálogo.
R. Exactamente.Lo que senecesitaes volver aI discursocolec-

tivo otra vez. Necesitamosrevistas de historia radical y todo eso,
pera también necesitamosrevistas de tendencíasamplias a las que
contribuyany en Iasque polemicenentre cllos historiadores,filóso-
,fos, economistasy activistaspolíticos. Creo que es posibIe hacerlo.
Despuésde todo hay suficientespersonas.Lo que los socialistasno
debennuncahaceres permitirsedependerenteramentede institucio-
nes establecidas:casaseditoras,medios decomunicacióncomerciales,
universidades,fundaciones.No quiero decir que todas estasinstitu-
danesseanrepresivas: desde luegopuedenhacerseen ellas muchas
cosas positivas. Pera los intelectualessocialistas deben ocupar un
territorio que sea, sincondiciones,suyo : suspropias revistas, sua
propioscentrosteóricosy prãcticos; lugaresdondenadie trabaje para
que Ieconcedantítulos o cátedras,sino para Ia rransformacíónde la
sociedad;lugaresdondeseadura Ia crítica y la autocrítica,pera tarn-
bién de ayudamutuae intercambiode conocirnientosteóricos y prác-
ticos, lugares queprefiguren en cierto modo la sociedad deIfuturo.

INDICE

E. P. Thompson: Historiay lucba de doses,por JOSEPFON-
TANA

La sociedad inglesa dei sigloxVIII: élucha de clases sin elases?

La economia «rnoralx de lamultitud en la Inglaterra dei
sigla XVIII .

El entramadohereditario: un comentário .

EI delito de anonimato .

Tiempo, disciplina de trabajo y cqpitalismo industrial

Una entrevistacon E. P. Thornpson.

7

13

62

173

239

294

Similer Documents