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TitleSicariato Actualidad Penal
TagsHomicide Criminal Law Felony Punishments Capital Punishment
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ESPECIAL DEL MES
El delito se sicariato

Setiembre 2015

Año 2 Volumen 15

Page 2

32 Instituto Pacífico

Especial del mes
Actualidad

Penal

Volumen 15 • Setiembre 2015

COMENTARIO

1. Introducción
2. Comentarios respecto al delito de sicariato (D. Leg. N.° 1181)
3. Referencias bibliográficas

S
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M
A

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C o n t e n i d o

Especial del mesÁrea
C
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ta

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o

ComentarIo 1
JOSÉ HURTADO POZO: Breves anotaciones al margen del D. Leg. N.º 1181, relativo al
delito de sicariato

32

ComentarIo 2 RAMIRO SALINAS SICCHA: El innecesario delito de asesinato por sueldo: sicariato 38

ComentarIo 3 JORGE B. HUGO ÁLVAREZ: El delito de sicariato en la ley penal peruana 62

ComentarIo 4
ALONSO R. PEÑA CABRERA FREYRE: Conspiración y ofrecimiento al delito
de sicariato

80

ComentarIo 5
CÉSAR A. DELGADO CASTRO: El delito de sicariato y la conspiración a su comisión en
el D. Leg. N.º 1181

88

ComentarIo 6 FRANCISCO R. HEYDEGGER: El delito de sicariato. Breves consideraciones 104

ComentarIo 7
MANUELA ROSANA VILLAR RAMÍREZ: El delito de sicariato: comentarios al
D. Leg. N.º 1181

120

ComentarIo 8
FERNANDO VICENTE NÚÑEZ PÉREZ: El tipo penal de sicariato como expresión del
derecho penal del enemigo

134

ComentarIo 9 SOFÍA RIVAS LA MADRID: El tipo penal de sicariato. ¿Era realmente necesario? 158

El delito se sicariato

Breves anotaciones al margen del D. Leg.
N.º 1181, relativo al delito de sicariato*

José Hurtado Pozo
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

1. Introducción

Dictar disposiciones legales penales
defectuosas e ineficaces es un mal en-
démico en nuestro país. Deficiencia e

* Publicada en el sitio web derechopenal de la
universidad de Fribourg. Fecha de publicación:
agosto de 2015. Versión en línea: <http://bit.
ly/1Lmfnaw>

incapacidad que son propias de cualquier
tipo de régimen: dictatorial o parlamen-
tario. Es común a quienes elaboran la
creencia ciega o cínica en la eficacia de
la ley y de la severidad de la pena para
neutralizar o disminuir la expansión del
fenómeno delictivo. Se crea un derecho
simbólico, promovido generalmente por
una política populista.

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Especial del mes
Actualidad

Penal

Volumen 15 • Setiembre 2015

que lo dicho solo puede darse en
una relación de subordinación, y este
tipo de relaciones las encontramos
en las relaciones laborales, militares,
policiales, en fin, donde haya una
organización jerárquica, sea legal o
ilegal. En buena cuenta, las relaciones
de subordinación esencialmente pue-
den darse en entidades organizadas
conforme al derecho, y las organiza-
das antijurídicamente. Naturalmente
el subordinado cuando ejecuta las
órdenes antijurídicas responde por la
ejecución. Ahora bien, si vamos más
allá de la mera literalidad, para que se
ejecute la orden no necesariamente
media la retribución por ello, pues
la orden puede ejecutarse por estar
dentro de una criminalidad organi-
zada muy estricta, por cuestiones de
cualquier índole; es decir, pueden
intervenir otras razones como la
venganza o el interés de sobresalir en
el grupo y ascender en la jerarquiza-
ción o en todo caso mostrar al jefe
su capacidad de fidelidad.

También hay que tener como
referente, que el tipo en análisis
ha incluido como agravante el
que se realicen las ejecuciones en
“cumplimiento a la orden de una
organización criminal”. Realmente
la orden de matar tiene la capacidad
solo en una organización criminal
jerarquizada, ya que la orden no la
puede dar una persona a otra cuan-
do no medie ningún tipo de relación
subordinada, pues ya hemos dicho
que la orden antijurídica solo pue-

de presentarse cuando existe una
jerarquización, y esta al menos solo
puede darse en una organización
criminal, aunque este elemento haya
sido incluido taxativamente como
agravante y no como tipo base.
Esto genera una complicación en
la interpretación, pues por un lado
tenemos la orden en el tipo base,
que implica necesariamente un
contexto de organización criminal,
y por otro lado tenemos esta como
agravante. Además de ello, como
veremos más adelante, existe un
elemento subjetivo que se debe dar
en el ejecutante, pero cuando a este
le ordenan antijurídicamente no
tiene como elemento subjetivo la
búsqueda de ganancia, es decir no
lo hace porque busca ganar dinero u
otra ventaja, sino porque tiene que
cumplir una orden, pues frente a
una orden hay una obediencia. Por
tanto el elemento subjetivo que
se pide en el tipo penal mediante
orden, no se dará; pues se ejecuta
en interés del superior y no porque
uno quiere. En cualquier caso el tipo
penal es demasiado abierto pues el
ejecutante no necesariamente busca
lo económico, sino “obtener para
sí o para otro un beneficio (…) de
cualquier otra índole”, que puede
ser ascender en el grupo o ganarse
el respeto del mismo, etc.

b. El que mata a otro por encargo: aquí
el sicario comete el hecho delictivo
en virtud de un encargo, y esto viene
a ser una acción o efecto de encargar,

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Comentario

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que a la vez este verbo transitivo
significa “encomendar, poner algo
al cuidado de alguien”4. Implica que
una persona está interesada en matar
a otro y para ello pide que un tercero
le haga el servicio de matar; es decir
en el ámbito de competencia del ter-
cero se traslada una responsabilidad,
y asume la consecuencia de lo que
acontece. Lo que existe aquí es una
transferencia de funciones, donde la
función de matar le corresponde al
retribuido, porque precisamente se le
retribuye para cumplir el encargo. La
relación que aquí se establece puede
ser esencialmente horizontal, lo cual
implica que el encargo no se desarro-
lla en una criminalidad organizada,
sino que se establece con un sujeto
común interesado en dar la muerte a
otro con el ejecutor material que no
es parte precisamente en la crimina-
lidad organizada. Donde el ejecutor
tiene la plena libertad de hacerlo o no
hacerlo, no es como la orden, donde
se tiene que obedecer y ejecutar.

c. El que mata a otro por acuerdo: el
acuerdo es un “convenio entre dos
o más partes”5 en el cual los que
intervienen tendrán que concretizar
con mayores detalles el objeto del
acuerdo. El acuerdo establece una
relación de horizontalidad, en la que
las partes se encuentran en el mismo
plano. Es necesario mencionar an-
ticipadamente que este acuerdo no

4 RAE, primera acepción; pero también significa
“imponer una obligación” (cuarta acepción).

5 RAE, tercera acepción.

implica que las partes tengan que ser
plenamente responsables, en térmi-
nos del derecho civil; es decir aquí
la manifestación de sus voluntades
debe tomarse en su sentido lato, pues
si al acuerdo le damos un contenido
civil, al menos los menores de edad
en cuanto partícipes no podrán
configurar el acuerdo, y menos se
concretizará en cuanto el objeto del
acuerdo en el delito en análisis es
ilícito.

4.2. Elementos subjetivos:

a. El propósito de obtener un beneficio
económico o de cualquier índole:
la conducta del sicario tiene como
fin el de conseguir el beneficio de
naturaleza económica, es decir una
ventaja susceptible de cuantifica-
ción en bienes o efectos. Cuando
se denomina el sicariato como el
asesinato por encargo, se tiene como
elemento diferenciador la búsqueda,
por parte del sujeto activo, de una
ventaja económica. Pero el decreto
en análisis ha incorporado también
otro elemento adicional en el que el
ejecutor no necesariamente busca lo
económico, sino su fin puede ser de
“cualquier índole”. Si el fin que se
busca es, por ejemplo, la búsqueda
de reconocimiento en el grupo,
recuperar el prestigio de un grupo
o simplemente el agradecimiento a
quien da la orden, encargo o acuerdo;
en cualquier caso puede ser también
de índole sexual, honorífica, senti-
mental, político, profesional, etc. El

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Comentario

Actualidad PenalVolumen 15 • Setiembre 2015

Y si bien podría ser de utilidad para
los casos referidos, relativos al inciso 2)
del artículo en comento, a fin de sancio-
nar penalmente la conducta de aquel que
promociona por internet sus servicios
sicariales, de la misma forma la conducta
del que solicita dicho contacto utilizan-
do la web, o la conducta del que ofrece
contactar con sicarios para la comisión
del servicio criminal; sin embargo, con-
sideramos que adelantar la sanción hacia
el ofrecimiento o solicitud del servicio
sicarial, constituye una infracción a los
principios de bien jurídico real y mínima
intervención.

• Bien jurídico infringido por el artí-
culo 108-D del Código Penal

En caso de no derogarse el artículo
108-D del Código Penal, creemos que
sería necesario reubicar este tipo penal,
a fin de encontrar mayor coherencia
legislativa.

Como desarrollamos precedente-
mente, dicho tipo penal se encuentra
en el Capítulo I del Título I del Código
Penal, que protege el bien jurídico vida
humana independiente. Sin embargo,
al haberse adelantado la barrera de pu-
nición, convirtiéndose en un delito de
peligro, los intereses jurídicos protegidos
corresponden a la tranquilidad y la paz
pública, por lo que sería más coherente su
ubicación en Capítulo I del Título XIV
del Código Penal.

En dicho sentido, nuestra propuesta
legislativa al respecto, es la siguiente:

“Artículo 317-B.-Será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de cinco ni
mayor de ocho años:
1. Quien participa en una conspiración

para promover, favorecer o facilitar el
delito de sicariato.

2. Quien solicita u ofrece a otros, cometer
el delito de sicariato o actúa como inter-
mediario.

La pena privativa de libertad será no me-
nor de seis ni mayor de diez años, si las
conductas antes descritas se realizan con la
intervención de un menor de edad u otro
inimputable”.

9. Conclusiones

Concluimos, respondiendo las pre-
guntas con la que iniciamos el presente
artículo:

Respecto al artículo 108-C del Códi-
go Penal

• Primer párrafo

La conducta típica ya se encontraba
prevista en el inciso 1) del artículo 108
del Código Penal, se ha repetido inne-
cesariamente una de sus modalidades.

• Segundo párrafo

Es una inclusión innecesaria, efec-
tuada con desconocimiento de las
categorías de autoría y participación,
contempladas en la Parte General del
Código Penal.

• Tercer párrafo

Se han incluido algunas circunstan-
cias agravantes específicas que podrían

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Especial del mes
Actualidad

Penal

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coadyuvar al tratamiento del fenómeno
del sicariato.

Respecto a la inclusión del artículo
108-D del Código Penal

Nos encontramos en desacuerdo
con su inclusión por no encontrarse
acorde con los principios reguladores del
control penal.

Como vemos, no hemos superado
aún la problemática que ya había sido ad-
vertida por el maestro Prado Saldarriaga,
cuando en relación a las reformas legisla-
tivas en el año 2007, afirmó que: “[…]
los últimos procesos de modificación
y reforma del derecho penal nacional
siguen mostrando una política criminal
carente de objetivos claros y coheren-
tes. El Estado sigue respondiendo a los
problemas sociales de criminalidad que
afronta el país de manera desordenada,
coyuntural o espontánea”63.

9. Referencias bibliográficas
Cabanellas De Torres, Guillermo, Dicciona-

rio enciclopédico de derecho usual, Heliasta,
Buenos Aires, 1979.

63 Prado Saldarriaga, Víctor, Nuevo Proceso
Penal. Reforma y Política Criminal, cit., p. 249.

Delgado Castro, Cesar, El sicariato como una
modalidad del crimen organizado, Grandez,
Lima, 2014.

García Cavero, Percy, Derecho penal. Parte
general, Jurista Editores, Lima, 2012.

Gushiken, Alfonso; Gino Costa; Carlos Ro-
mero y Catherine Privat, ¿Quiénes son
asesinados en Lima? ¿Cómo, cuándo y por
qué?, Ciudad Nuestra, Lima, 2010.

Hurtado Pozo, José y Víctor Prado Salda-
rriaga, Derecho penal. Parte general, Idemsa,
Lima.

Hurtado Pozo, José y Víctor Prado Salda-
rriaga, Manual de derecho penal. Parte
general, Idemsa, Lima, 2011.

Hurtado Pozo, José, “Breves anotaciones al
margen del Decreto legislativo N.° 1181,
relativo al delito de Sicariato”, Fribourg,
agosto, 2015.

Hurtado Pozo, José, Manual de Derecho penal.
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Prado Saldarriaga, Víctor, Criminalidad
organizada y lavado de activos, Idemsa,
Lima, 2013.

Prado Saldarriaga, Víctor, Determinación
judicial de la pena y acuerdos plenarios,
Idemsa, Lima.

Prado Saldarriaga, Victor, El nuevo proceso
penal. Reforma y política criminal, Idemsa,
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Villavicencio Terreros, Felipe, Derecho penal.
Parte especial, vol. I, Grijley, Lima, 2014.

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