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Table of Contents
                            Indice
Introducción
I. La ideología estoica
en la crisis de los reinos
helenísticos
	1. Sociedad esclavista e ideología
	2. La evolución ideológica del estoicismo
en la sociedad antigua
	3. La configuración histórica del mundo
post-alejandrino
	4. Los fundamentos filosóficos
del estoicismo original
	5. Su peculiaridad ideológica
II. La ideología estoica
del apogeo romano
	1. La configuración histórica del períodoexpansionista de Roma
	2. Las bases teóricas del estoicismo
grecorromano
	3. Su peculiaridad ideológica
III. La ideología estoica en eldeclive del mundo antiguo
	1. La configuración histórica del Imperio
	2. El pensamiento estoico de la época imperial
	3. Su peculiaridad ideológica
ÍNDICE DE NOMBRES
                        
Document Text Contents
Page 1

IDEOLOGIA
E HISTORIA EL

FENOMENO ESTOICO
ENLÂ SOCIEDAD

ANTIGUA

Page 2

No resulta posible comprender el «sentido» de la historia
humana si se prescinde de una «lectura ideológica» de sus
procesos, entendiendo por tal la lectura que tematiza, como
guía del análisis, la dependencia fundamental de las «formas
mentales» respecto de los «Intereses de clase» en el
contexto de determinadas «relaciones de producción».
Para Puente Ojea el estudio del estoicismo y del cristianismo
ofrece una interesante oportunidad de verificar las
virtualidades de la «lectura ideológica». Al análisis del
cristianismo dedicó su anterior libro, ideología e historia. La
formación del cristianismo como fenómeno ideológico (Siglo
XXI de España Editores). El presente libro lo dedica al
análisis del estoicismo.
La madurez de la «sociedad antigua» coincide con el auge
de nuevas «aperturas ideológicas», en cuyo discurso
intelectual el problema del individuo y su felicidad personal
ocupa un lugar preferente. Puede Ojea, utilizando el enfoque
metodológico expuesto, analiza aquí las formas de
articulación de esas nuevas aperturas ideológicas del
pensamiento grecorromano con las estructuras
socioeconómicas y la urdimbre política de aquella sociedad,
en un intento de contrastar las pretensiones teóricas del
materialismo histórico con su capacidad real de explicación
histórica. En ese marco, el destino de las doctrinas estoicas
y del modo de producción esclavista aparece nítidamente
dibujado en su paralelo proceso.

Gonzalo Puente Ojea nació en Cienfuegos (Cuba), estudió
Derecho en Madrid y ha publicado una serie de trabajos
sobre temas jurídicos en revistas especializadas, así como
estudios de carácter filosófico y de pensamiento. Cabe
destacar entre estos últimos los titulados Problemática del
catolicismo actual (1955), Fenomenología y marxismo en
el pensamiento de M. Merleau-Ponty (1956), De la función
y el destino de las ideologías (1,9$RV También en Siglo XXI,
Fe cristiana, Iglesia, poder (2.a ec'
de Marcos. Del Cristo de la fe al
(2.a ed. 1994).

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124 GONZALO PUENTE OJEA

historia de la que la representación ideológica
explícita viene a ser el fruto tardío de un proceso
tejido en la contingencia de cada día.

Desde el momento en que Roma descubre la
ventaja de las anexiones territoriales, y superado
el período álgido de las luchas sociales, el Senado
se lanza una y otra vez a la política colonialista,
impulsado por los intereses de los grandes lati­
fundistas de la clase dominante. Desde el año
125 a. C„ la República Romana va ampliando y
consolidando su señorío en el Mediterráneo, ini­
ciándose la época de los ejércitos mercenarios
y los generales de extracción popular —que pron­
to se erigirían en dictadores y enemigos de la clase
senatorial—. Continuando el programa de los Gra-
cos, el partido popular seguía con la vieja fórmu­
la del mundo antiguo: la redistribución de tie­
rras; pero a la reforma agraria se añadía ahora
la cuestión de la franquicia política, es decir, la
extensión del derecho de ciudadanía a los pobla­
dores de Italia. Las luchas civiles condujeron a
la ilusión de un debilitamiento de la potencia
romana, impulsando a los helenos a una renacida
esperanza de liberación, que el rey del Ponto,
Mitrídates IV, aprovechó para poner en jaque a
Roma. Fue precisamente la elección del general
encargado de dar la réplica a Mitrídates, el mo­
tivo de la enconada lucha civil entre Mario, apo­
yado por el partido popular, y Sila, sostenido
por el Senado; de esta pugna resultó la extraña
situación de un Estado dominado por el jefe de
un partido y defendido en el exterior por el
líder del partido antagonista. Entre los años 88 y
78 a. C., el suelo itálico es escenario de luchas
crueles que dieron la victoria a Sila y, con ella,
el ejercicio de una dictadura total cuyo objetivo
fue la restauración del poder senatorial, aunque
no tanto en el plano de los meros mecanismos
constitucionales como en el de la protección de
los intereses de los latifundistas y negotiatores.
Tras Sila, el valedor de los intereses de esos hom­

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EL APOGEO ROMANO 125

bres sería Pompeyo, quien muy pronto cancela­
ría, en unión de Craso —el liquidador de la insu­
rrección de Espartaco—, la reforma de Sila en
favor del Senado, al tiempo que, apoyándose en
la previa labor de contención militar de Lúculo,
derrotaba plenamente a Mitrídates, limpiaba de
piratas el mare nostrum y extendía el dominio
de Roma hasta los confines de Siria y Judea. No
interesa, a partir de este momento, seguir la com­
pleja tram a de una historia cuyo resultado rele­
vante fue el siguiente·, la formación de los dos
triunviratos sucesivos, en que se resolvieron las
diversas crisis internas de poder, no hicieron sino
extender aún más el señorío romano, tanto en
Oriente como en Occidente, pues los antagonis­
tas extraían de los territorios conquistados el
dinero y los medios materiales para sus disputas
personales por el control del Estado. Esa exten­
sión territorial de la dominación romana iba in­
ternamente acompañada de un reforzamiento de
la dictadura personal y de un desgaste del sistema
constitucional de la República. César consigue
el nombramiento popular de dictator, prim era­
mente por un tiempo limitado, luego por vida;
así como una progresiva concentración de títulos
y magistraturas en su persona, que culminaría
en la exaltación de su hijo adoptivo, Octavio, a
la dignidad de prim er ciudadano —Princeps— y
a la condición oficial de Imperator Caesar divi
filius Augustus. El Senatus populusque romanus
seguía siendo formalmente el discernidor de títu­
los, pero en verdad no hacía más que ratificar
la voluntad de un hombre fuerte. Ahora, al cuerpo
gigante del Imperio iba a corresponder una ma­
gistratura personal única y también gigante, ca­
paz de regirlo con eficacia y unidad.

El perfil político, social y económico de la his­
toria de Roma desde los Gracos hasta Augusto,
dibuja el paso de un Estado de economía campe­
sina a un Imperio mundial de economía mercan­
til con formas dinerarias relativamente desarro-

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HISTORIA DE LA FILOSOFIA SIGLO XXI

1. El pensamiento prefilosófico y oriental.

2. La filosofía griega.

3. Del mundo romano al Islam medieval.

4. La filosofía medieval en Occidente.

5. La filosofía en el.Renacimiento.

6. Racionalismo. Empirismo. Ilustración.

7. La filosofía alemana, de Leibniz a Hegel.

8. La filosofía en el siglo XIX.

9. Las filosofías nacionales. Siglos XIX
y XX.

10. La filosofía en el siglo XX.

11. La filosofía en Oriente [la filosofía islá­
mica, india y china hasta nuestros días).

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HISTORIA DE LAS RELIGIONES
Dirigida por Henri-Charles Puech

Vol. 1. A. BRELICH, PH. DERCHAIN, R. JESTIN ,
M. LAMBERT, J. LECLANT, J. NOUGAYROL y
M. VIEYRA —Las religiones antiguas. I.

Vol. 2. A. C A Q U O T, J. DUCHESNE - GUILLEMIN,
J. VARENNE y F. VIAN. — Las religiones anti­
guas. II.

Vol. 3. R. BLOCH, M. KALTENMARK, F. LE ROUX,
H. O. ROTERMUND, J. DE VRIES y F. VYNCKE.—
Las religiones antiguas. III.

Vol. 4. A, BAREAU, C. CAILLAT, P. DEMIEVILLE,
A. M. ESNOUL, B. FRANK, M. KALTENMARK y
G. RENONDEAU.—Formación de las religiones uni­
versales y de salvación. Las religiones en la Ind ia
y en Extrem o Oriente.

Vol. 5. A. CAQUOT, J. DUCHESNE ■ GUILLEMIN,
P. HADOT, E. TROCME y R. TURCAN.—Formación
de las religiones universales y de salvación. Las
religiones en el m undo mediterráneo y en el Orien­
te Próximo. I.

Vol. 6. J. DORESSE, T. FAHD, H. CH. PUECH y
K. RUDOLPH.—Formación de las religiones univer­
sales y de salvación. Las religiones en el m undo
mediterráneo y en el Oriente Próximo. II.

Vol. 7. O. CLEMENT, J. LE GOFF, E. GUGENHEIM,
J. LEROY y R. STAUFFER.—Los religiones consti­
tuidas en Occidente y sus contracorrientes. I.

Vol. 8, A. FAIVRE, R. GUENNOU, S. HUTIN,
A. ROUX, J. SEGUY y R. TAVENEAUX,—Las reli­
giones constituidas en Occidente y sus contracorrien­
tes. II.

Vol. 9. A. M. BLONDEAU, T. FAHD y J. VAREN­
NE.—Las religiones constituidas en Asia y sus con­
tracorrientes. I.

Vol. 10. A. BAREAU, G. H. DUNSTHEIMER, P. B.
LAFONT, LI OGG, NGUYEN TRAN HUAN, G. RE­
NONDEAU y H. O. ROTERMUND.—Las religiones
constituidas en Asia y sus contracorrientes. II.

Vol. 11. K. O. BURRIDGE, A. HULTKRANTZ, A. LE-
ROI-GOURHAN, E. LOT-FALCK, I. PAULSON y
E. SCHADEN.—Las religiones en los pueblos sin
tradición escrita.

Vol. 12. G. BALANDIER, R. BASTIDE, K. O. L. BU­
RRIDGE, J. M, VAN DER KROEF y C. WAUTIER,—
M ovimientos religiosos derivados de la aculturación.

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