Download prejuicios.pdf PDF

Titleprejuicios.pdf
TagsEthnicity Race & Gender Discrimination Racism Stereotypes Prejudices
File Size5.2 MB
Total Pages48
Document Text Contents
Page 1

"Prejuicio.
Opinión
descaminada sin
medios visibles
de apoyo."

Ambrose Bierce,
Diccionario del
diablo, 1911.

¿ Cuál es la naturaleza y el poder
de los prejuicios?

Definición de prejuicios
Prejuicios raciales
Prejuicios de género

¿ Cuáles son las fuentes sociales
de los prejuicios?

Desigualdades sociales: posición desigual
y prejuicios

Socialización
Apoyos institucionales

¿ Cuáles son las fuentes
motivacionales de los prejuicios?

Frustración y agresión: la teoría del
"chivo expiatorio"

Teoría de la identidad social: sentirse
superior a los demás

Motivos para evitar los prejuicios

¿ Cuáles son las fuentes
cognoscitivas de los prejuicios?

Categorización: clasificación de la gente
en grupos

Distinción: Percepción de la gente que
destaca

Atribución: ¿es un mundo justo?

¿ Cuáles son las consecuencias
de los prejuicios?

Estereotipos que se autoperpetúan
Impacto de la discriminación: la profecía

autorrealizada
Amenaza de los estereotipos
¿Los estereotipos sesgan en los juicios

sobre las personas?

Post scriptum personal: ¿Podemos
reducir los prejuicios?

capítulo 9

Prejuicios:
desagrado

por los demás1

l os prejuicios adoptan muchas formas, hacia nuestro propio grupo y hacia otros: "liberales del noreste" o "sureños montañeses", contra "terroristas" árabes o "in-
fieles" estadounidenses, contra los de baja estatura, los gordos o los desamparados.

Los ataques del 11 de septiembre de 2001 y sus secuelas ilustran el poder del odio
y los prejuicios:

"Nuestro terrorismo es contra Estados Unidos. Nuestro terrorismo es un terrorismo ben-
dito." -Osama bin Laden en un video después de los ataques del 11 de septiembre.

"Si veo llegar a alguien [al aeropuerto] con pañales en la cabeza y una correa en los
pañales, hay que sacar a ese tipo." - John Cooksey, congresista estadounidense, en una
entrevista de radio después de los ataques del 11 de septiembre.

1 El capítulo de esta edición fue escrito en colaboración con Steven J. Spencer, profesor asociado y jefe del programa del
Departamento de Psicología Social de la Universidad de Waterloo.

Page 2

334 parte tres

Copyright © Tribune Media
Services, Inc. Todos los derechos
reservados. Impreso con
autorización.

prejuicio
Preconcepción negativa
hacia un grupo y hacia
sus miembros
individuales.

Relaciones sociales

La gente de Dunagin

-Ir
J['

Poco después del 11 de septiembre, sur-
gieron hostilidades en contra de personas
con aspecto de ascendencia árabe. En los su-
burbios de Nueva York, un hombre trató de
arrollar a una paquistaní gritando que lo
hacía por su país (Brown, 2001). En Denton,
Texas, fue incendiada una mezquita (Thom-
son, 2001). En la Universidad de Boston, un
estudiante de Medio Oriente fue acuchillado
y en la Universidad de Colorado estudiantes
pintaron en la biblioteca la leyenda: "V áyan-
se árabes". No fueron hechos aislados. La
Comisión Árabe-Estadounidense contra la
Discriminación catalogó más de 250 actos de
violencia contra estudiantes estadounidenses

4-3

f=:::'~~r=~~~~~:COl'_<lOCiCl'l ~ de origen árabe en varias ·universidades de
"iOdio la intolerancia! Sobre todo la de Estados Unidos durante la semana que si-

las demás personas." guió a los ataques del 11 de septiembre (cnn.
com, 2001). Las imágenes negativas de los inmigrantes de Medio Oriente han persisti-
do. En una encuesta seis meses después de los ataques, paquistaníes y palestinos fue-
ron calificados tan negativamente como los traficantes de drogas (Fiske, 2002).

Otros grupos también enfrentan grandes prejuicios. Cuando buscan amor o tra-
bajo, las personas con sobrepeso (en particular las mujeres blancas con exceso de pe-
so) tienen pocas opciones. En estudios de correlación, las personas con sobrepeso se
casan menos, tienen menos acceso a los mejores puestos y ganan menor salario. En
experimentos en los que se hace aparecer con sobrepeso a algunas personas, son
consideradas menos atractivas, inteligentes, felices, disciplinadas y exitosas (Gort-
maker y colaboradores, 1993; Hebl y Heatherton, 1998; Pingitore y colaboradores,
1994). Incluso se ha denigrado a quienes se sientan o se paran junto a una persona
obesa (Hebl y Mannix, 2003). De hecho, la discriminación por el exceso de peso so-
brepasa notablemente la discriminación racial o de género y ocurre en todas las eta-
pas htborales: contratación, colocación, promoción, pago, disciplina y despido
(Roehling, 2000).

¿ Cuál es la naturaleza y el poder
de los prejuicios?

¿En qué se distingue "prejuicio" de "estereotipo", "discriminación", "racismo" y "se-
xismo"? ¿Los estereotipos son necesariamente falsos o maliciosos? ¿Qué formas asu-
men hoy los prejuicios?

DEFINICiÓN DE PREJUICIOS

Prejuicios, estereotipos, discriminación, racismo, sexismo; los términos se superpo-
nen. Vamos a aclararlos. Las situaciones que describimos antes comprenden una eva-
luación negativa de algún grupo. Ésa es la esencia de los prejuicios: un juicio previo
negativo sobre un grupo y sus miembros (algunas definiciones incluyen los prejuicios
positivos también, pero casi todos los usos del término denotan las tendencias nega-
tivas o lo que Gordon Allport llamó en su obra clásica The Nature of Prejudice, "una
antipatía basada en una generalización incorrecta e inflexible" [1954, p. 9]). Los

Page 24

356 parte tres

Papá, mamá y yo, mi
hermana y mi tía
decimos que todos
los que son como
nosotros son
"nosotros" y los
demás son "ellos".

Viven del otro lado del
mar y nosotros
vivimos junto al
camino.

¿Pero quién lo diría?
Ellos nos miran a
nosotros, como a
una especie de ellos.

-Rudyard Kipling, 1926
(citado en Mullen, 1991).

¿La maldición de las
pandillas? ¿ La tendencia de
los estudiantes de
prepatatoria a formar
endogrupos y menospreciar a
los exogrupos (chocarreros,
mariquitas, burros,
petulantes) contribuye a un
ambiente tribal que ayudó a
establecer el contexto pata
matanzas recientes en las
escuelas, corno aquí en la
preparatoria Columbine de
Colotado o en otras partes?

Relaciones sociales

En los experimentos se da apoyo a ambas razones. Los estereotipos de los exogru-
pos prosperan cuando las personas sienten agudamente la identidad con su endogm-
po, como cuando están con sus compaíleros (Wilder y Shapiro, 1991). En una reunión
de nuestro club, sentimos más nuestras diferencias con los de otros clubes. Cuando
anticipamos prejuicios contra nuestro grupo, menospreciamos con más fuerza al otro
gmpo (Vivian y Berkowitz, 1993).

Ahora bien, el sesgo de endogmpo es tanto o más el resultado de percibir que ese
grupo nuestro es bueno (Brewer, 1979), que de la idea de que los otros grupos son ma-
los (Rosenbaum y Holtz, 1985). Así, parecería que a los sentimientos positivos hacia
nuestros grupos no tienen que corresponder con igual intensidad sentimientos nega-
tivos hacia los exogrupos. La devoción por nuestra raza, religión y grupo social a ve-
ces nos predispone a devaluar otras razas, religiones y grupos sociales; pero la
secuencia no es automática. De hecho, una perspectiva multirracial más que una mio-
pe no conduce a una percepción más nítida de las diferencias entre los grupos, escri-
ben Christopher Wolsko y colaboradores (2000), a partir de sus investigaciones con
universitarios. Pero algunos de los estereotipos que engendra el multiculturalismo
son favorables para el exogrupo. Por salud psicológica y social - dicen esos investi-
gadores-, tenemos que aceptar a la vez nuestro carácter único como individuos, la
identidad con nuestro grupo y nuestra humanidad común.

Necesidad de estatus, autoconsideración y pertenencia
El esta tus es relativo: para percibir que poseemos un estatus, necesitamos gente por
debajo de nosotros. Así, uno de los beneficios psicológicos de los prejuicios o de cual-
quier sistema de estatus es un sentimiento de superioridad. Casi todos recordamos
algún momento en que hayamos gozado una satisfacción secreta por el fracaso de
otro, como ver que castigaban a un hermano o que un condiscípulo reprobaba un
examen. En Europa y América del Norte los prejuicios son mayores entre quienes se
encuentran en los estratos más bajos del escalafón socio económico y entre aquellos
cuya autoimagen positiva es amenazada (Lemyre y Smith, 1985; Pettigrew y colabo-
radores, 1998; Thompson y Crocker, 1985). En un estudio, los miembros de una aso-

Page 25

Prejuicios: desagrado por los demás

ciación de estudiantes de estatus inferior menospreciaban más a otras asociaciones
que los miembros de las asociaciones de estatus superior (Crocker y colaboradores,
1987). Quizá las personas cuyo estatus está asegurado necesitan menos sentirse su-
periores.

Pero otros factores asociados con el estatus bajo pueden también explicar los pre-
juicios. Imagínese que es uno de los estudiantes de la Universidad Estatal de Arizona
que tomaron parte en un experimento de Robert Cialdini y Kenneth Richardson
(1980). Usted camina solo por el campus. Alguien se acerca y le pide ayuda en una en-
cuesta de cinco minutos. Usted acepta. El investigador le aplica un breve "examen de
creatividad" y lo desalienta con la noticia de que su calificación fue relativamente ba-
ja. El investigador completa el cuestionario con algunas preguntas evaluativas sobre
su escuela o sobre su rival, la Universidad de Arizona. ¿Sus sentimientos de fracaso
afectarían sus evaluaciones de las dos universidades? En comparación con un grupo
testigo cuya auto estima no fue amenazada, los estudiantes que sufrieron el fracaso
dieron mayores calificaciones de su universidad y menores de la otra. Al parecer, afir-
mar nuestra identidad social elogiando a nuestro grupo y denigrando a otros puede
fortalecer nuestro ego.

James Meindl y Melvin Lerner (1984) descubrieron que una experiencia humillan-
te (tirar por accidente una pila de importantes tarjetas de cómputo pertenecientes a
otra persona) hacía que estudiantes canadienses de lengua inglesa se expresaran con
mayor hostilidad de los canadienses francófonos. Teresa Amabile y Ann Glazebrook
(1982) descubrieron que los hombres del Dartmouth College a los que se hacía sentir
inseguros juzgaban a los demás con mayor aspereza.

En estudio tras estudio pensar en la mortalidad propia (escribiendo un ensayo so-
bre la muerte y las emociones que despierta el pensamiento de la muerte) también
produce suficiente inseguridad para intensificar el favoritismo por el endogrupo y los
prejuicios contra los exogrupos (Greenberg y colaboradores, 1990, 1994; Harmon-Jo-
nes y colaboradores, 1996; Schimel y colaboradores, 1999; Solomon y colaboradores,
2000). Entre los blancos, pensar en la muerte llega a producir simpatía por los racistas
que defienden la superioridad de su grupo (Greenberg y colaboradores, en prensa).
Con la idea de la muerte en la mente, las personas hacen un "manejo del terror" me-
nospreciando a aquellos que estimulan más sus ansiedades al impugnar su visión del
mundo. Si las personas ya se sienten vulnerables con respecto a su mortalidad, los
prejuicios fortalecen un sistema de creencias en peligro. Pero la noticia no es tan ma-
la. Pensar en la muerte lleva también a las personas a perseguir sentimientos de co-
munidad, como la unión y el
altruismo (McGregor y_ colabora-
dores, 2001). -;,;.

Todo esto indica que un hom-
bre que duda de su fuerza y su in-
dependencia puede fortalecer su
imagen masculina proclamando
que las mujeres son muy débiles
y dependientes. En efecto, cuan-
do Joel Grube, Randy Kleinhesse-
link y Kathleen Kearney (1982)
pidieron a hombres de la Univer-
sidad Estatal de Washington que
vieran filmaciones de entrevistas
de trabajo de mujeres jóvenes,
aquellos con menor aceptación de
sí mismos sintieron antipatía por

~
"."

"

.~

'\~
QI,:' -

1:
f

"No basta con que tengamos éxito,
Los gatos tienen también que fracasar, "

capítulo 9 357

"Al estimular la
emulación y las
comparaciones de
superioridad, echamos
los cimientos de la
discordia; hacemos que
hermanos y hermanas
se odien."
- Samuel Johnson, ci tado en
James Boswell, Vida de
Sa11luel JOh/1S01l, 1791.

Copyright © The New Yorker
Collection, 1997, Leo Cullum,
tomado de cartoonbank. Todos
los derechos reservados,

Page 47

Prejuicios: desagrado por los demás capítulo 9 379

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, se han aplicado varias de es-
tas propuestas y, de hecho, se han reducido los prejuicios raciales y de género. La in-
vestigación de la psicología social también ha contribuido a romper las barreras de la
discriminación. "Arriesgamos mucho cuando atestiguamos en favor de Ann Hopkins,
qué duda cabe", escribió después Susan Fiske (1999).

Hasta donde sabíamos, nadie había introducido la psicología social de los estereotipos en
un caso de género [ ... ] Si teníamos éxito, sacaríamos las últimas investigaciones sobre la
estereotipación de sus polvosas publicaciones y las llevaríamos a las trincheras lodosas
del debate legal, donde serían útiles. Si fallábamos, dañaríamos a la cliente, difamaríamos
a la psicología social y se dañaría mi reputación como científica. En ese tiempo no tenía
idea de que el testimonio, al final, pasaría con éxito por la Suprema Corte.

Ahora queda por verse si, en el nuevo siglo, continuará el progreso o si, como bien po-
dría ocurrir en épocas de crecimiento demográfico y disminución de recursos, los an-
tagonismos vuelvan a estallar en hostilidades abiertas.

¿Qué piensa usted?

Describa un incidente que haya observado o sufrido de prejuicios raciales o de géne-
ro. ¿Cuál fue la fuente de los prejuicios? ¿La motivación? ¿Qué podría hacerse para re-
ducir estos prejuicios?

La conexión social
El trabajo .de Claude Steel sobre la amenaza del estereotipo no es más que
una de sus aportaciones a la psicología social. Por ejemplo, en el capítulo

4 consideramos su trabajo sobre la afirmación de uno mismo. ¿Alguna vez ha tenido
preocupaciones de que lo estereotipen?

Similer Documents