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Table of Contents
                            INTRODUCCIÓN
	1. El tiempo de Lucrecio
	2. Título, fecha y dedicatoria
	3. Enseñanza a través de la poesía
	4. Modelos y fuentes
	5. Epicuro en Roma
	6. Lucrecio y el epicureismo
	8. La trama de la realidad
	9. Mente y vida perecedera
	10. Astros y meteoros
	11 .La religión, hija y madre del miedo
	12. Aceptación de la mortalidad
	13. Alegría y placer
	14. Artificios y desarreglos de la pasión amorosa
	15. ¿Lucrecio con tra Lucrecio ?
	16. Estilo y versificación
	17. Pervivencia
	18. Lucrecio, profeta de la ciencia
	19. La transmisión del texto
	20. Traducciones hispánicas
NOTA CRÍTICA
BIBLIOGRAFÍA
	a) Repertorios Bibliográficos
	b) Ediciones (por orden cronológico)
	c) Léxicos
	d) Comentarios
	e) Traducciones en España, Portugal e Iberoamérica
	f) Estudios
		1, Una visión general
		2. Biografía y ambiente
		3. El epicureismo y otras escuelas
		4. Contenido y aspectos ideológicos
		5. Título, forma y composición del texto
		6. Los proemios
		7. Género, estilo, lengua, métrica.
		8. La posteridad
		9. La transmisión textual
LIBRO I
	SINOPSIS
LIBRO II
	SINOPSIS
LIBRO III
	SINOPSIS
LIBRO IV
	SINOPSIS
LIBRO V
	SINOPSIS
LIBRO VI
	SINOPSIS
ÍNDICES
	ÍNDICE DE NOMBRES PROPIOS
	ÍNDICE DE MATERIAS
	ÍNDICE GENERAL
                        
Document Text Contents
Page 1

LUCRECIO

LA NATURALEZA

INTRODUCCIÓN, TRADUCCIÓN Y NOTAS DE

FRANCISCO SOCAS

f e

EDITORIAL CREDOS

Page 229

238 LA NATURALEZA

bien, lo que es móvil en grado tan superlativo debe estar he­
cho de semillas más que redondeadas y más que menudas,
para que al recibir un pequeño impulso puedan moverse. Se
mueve, en efecto, el agua y con un impulso pequeño corre
porque, claro es, está compuesta de formas rodantes y lige­
ras; en cambio la naturaleza de la miel es más consistente y
su líquido más perezoso y más lento su manejo (pues entre
sí se traba más todo el conjunto de su materia), debido sin
duda a que no consta de cuerpos ni tan lisos ni tan tenues y
redondos; tienes, en efecto, que una brisa somera y leve puede
forzar que entero se desparrame un buen montón de adormi­
dera22; en cambio el cierzo sopla contra una pila de piedras
y en ella nada puede. Y es que los cuerpos cuanto más pe­
queños y lisos son, de mayor movilidad disfrutan; y, al con­
trario cualesquiera que resulten ser de mucho mayor peso y
más rugosos, son por ahí ellos más estables.

Ahora, pues, ya que hemos hallado que la naturaleza del
espíritu es extremadamente móvil, es forzoso que esté for­
mada de cuerpos sin duda pequeños, lisos y redondos. El
conocimiento de tal cosa, buen amigo, te resultará prove­
choso en muchos puntos y se mostrará oportuno.

Otra cosa también llega a explicar la naturaleza del espí­
ritu, de qué trama tan fina está hecho y en qué sitio tan pe­
queño se encierra si acaso se apelotona, y es que en cuanto
se apodera del hombre el sueño tranquilo de la muerte y se
retira la sustancia del espíritu y el alma, nada allí puedes
descubrir que ni en la apariencia ni en la masa del entero
cuerpo haya sufrido menoscabo: la muerte preserva todo
salvo la sensibilidad de la vida y el vaho caliente. Luego es

22 Son los granos negros y menudos de esta planta que se empleaba para
provocar sueño. Las simientes de amapola representaron a los átomos escu­
rridizos en II453.

Page 230

LIBRO III 239

forzoso que el alma entera conste de semillas bien pequeñas
en su trabazón a través de venas, entrañas, tendones, en la
medida en que, cuando toda se retira ya del cuerpo entero,
el contorno exterior de los miembros no obstante se preser­
va intacto sin que falte ni pizca de peso; algo así sucede 220
cuando se disipa la esencia de un vino o cuando el olor de
dulce perfume escapa al aire o cuando se pierde el sabor de
un cuerpo cualquiera; en nada sin embargo aparece a los
ojos achicada la cosa como tal por ello ni nada de su masa
se ha apartado, debido sin duda a que semillas numerosas y 225
menudas producen los sabores y el olor en el cuerpo entero
de las cosas.

Conque, digo y repito, la naturaleza del espíritu y el al­
ma hay que comprender que está formada de semillas más
que menudas, ya que al retirarse no se lleva nada del peso. 230

Y pese a todo no debemos pensar
que tal naturaleza sea simple23, pues

dases de los moribundos escapa una suertede sus átomos r
de brisa fina mezclada con vapor, y el
vapor desde luego arrastra aire consi­

go, ni hay tampoco calor que no lleve mezclado también ai­
re: como su naturaleza es rala a buen seguro, es menester
que muchos primordios de aire se muevan allí dentro. Re- 235
sulta así que la naturaleza del espíritu es ahora triple, sin que
todas ellas juntas se basten para producir sensibilidad, toda
vez que no encaja en cabeza humana que ninguna de ellas
pueda producirle mociones sensitivas a uno (o) esas cosas a
las que en la mente damos vueltas. Una cuarta naturaleza24 240

23 Como 110 lo es ninguna, según se estableció en II581-699.
24 La doctrina de los cuatro elementos anímicos está recogida en Epi-

curo, Carta a Heródoto 63.

Page 457

ÍNDICE GENERAL

Págs.

In t r o d u c c i ó n ..................................... ....................... 7
1. El tiempo de Lucrecio.................................... 7
2. Título, fecha y dedicatoria............................. 12
3. Enseñanza a través de la poesía...................... 15
4. Modelos y fuentes.......................................... 18
5. Epicuro en Rom a............................................ 23
6. Lucrecio y el epicureismo............................... 25
7. La organización del poem a........................... 28
8. La trama de la realidad................................... 31
9. Mente y vida perecedera................................. 35

10. Astros y m eteoros.......................................... 37
11. La religión, hija y madre del m iedo.............. 42
12. Aceptación de la mortalidad......................... 48
13. Alegría y p lacer.............................................. 49
14. Artificios y desarreglos de la pasión amorosa. 50
15. ¿Lucrecio contra Lucrecio?........................... 52
16. Estilo y versificación...................................... 53
17. Pervivencia..................................................... 59
18. Lucrecio, profeta de la ciencia........................ 85
19. La transmisión del texto................................. 87

Page 458

474 LA NATURALEZA

Págs.

20. Traducciones hispánicas.................................. 91

N o t a c r í t i c a ................ .............................................................. 99

B i b l io g r a f ía ............................................................................... 103

L ib r o I ........................................................................... 117

L ib r o II........................................................................... 171

L ib r o I II ........................................................................................... 223

L ib r o I V ........................................................................................... 2 7 7

L ibr o V .............................................................................................. 333

L ibr o V I .......................................... ................................................ 395

Ín d ic e d e n o m b r e s p r o p i o s .............. ................................... 451

Ín d i c e d e m a t e r ia s ................................................................. 455

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