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Otros libros del autor

Art and Imagination

La Estetica de la Arquilectura

Sexual Desire

Morality and Moral Reasoning

The Meaning o f Conservatism

The Philosopher on Dover Beach

Thinkers o f the New Left

The Aesthetics o f Music

Una Breve Historia de la Filosofia Moderna

La Comprensidn Estetica

La Filosofia Politica de Kant

y las siguientes obras de ficción

Fortnight's Anger

Francesca

A Dove Descending

Xanthippic Dialogues

Además es editor del Salisbury Review

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C A P Í T U L O 20: LA M O R A L 297

lar, la prudencia o sabiduría practica (phronesis), el valor, la tem peran­
cia y la justicia. Todos tenem os razones para adquirir estas virtudes; al
obtenerlas, adquirim os propensiones em ocionales, y de estas propen­
siones em ergen los m otivos de nuestras acciones. A l justificar las v ir­
tudes, justificam os el com portam iento del hom bre virtuoso.

(viii) La teoría del m edio. Por cada virtud hay por lo m enos uno — y
generalm ente dos— vicios: uno de exceso, el otro de deficiencia. El
hom bre precipitado tiene exceso de espíritu; el cobarde, una deficien­
cia. Pero el hom bre valiente se m antiene en el "m ed io” . La form a pre­
cisa de cóm o se determ ina este m edio es m otivo de una gran contro­
versia. Es evidente que A ristóteles no consideraba que el m edio era un
punto situado al centro de una línea unidim ensional. M ás bien, el
m edio es el curso que la razón recom ienda seguir. E l hom bre virtuoso
se m otiva para obtener la m eta racional, para lo cual sigue a la razón,
incluso en las situaciones en que el m iedo o el enojo podrían tentar al
hom bre vicioso a seguir otra dirección.

(ix) La educación de las em ociones. Com o las virtudes son las ten­
dencias para actuar a partir de cierta m otivación, al adquirir una v ir­
tud educam os nuestras em ociones. N o se trata de desprenderse del
m iedo, del enojo, del resentim iento o de otras cosas de ese tipo.
D ebem os aprender a experim entar el enojo que corresponde hacia la
persona que corresponde, en la ocasión que corresponde, y debido a la
razón que corresponde.

(x) El punto de vista de tercera persona. A l llegar el m om ento m ism o
de la acción, ya es muy tarde para cam biar m i m anera de ser: quiero
salvarm e, y entonces, com o soy racional, huyo de la escena de la bata­
lla. Pero detente y observa la situación desde afuera. C onsidera, por
ejem plo, la educación m oral de tu hijo. Por su propio bien, ¿cóm o qui­
sieras que él fuera? Por cierto, quieres que sea feliz. Por lo tanto, debe
tener las propensiones necesarias para que tenga éxito en su actuar.
Por ejem plo, debe poder luchar para obtener las m etas que la razón le
recom ienda, a pesar del m iedo y la debilidad. En breve, debe ser
valiente. A hora aplica este razonam iento a ti m ism o: ah í está la res­
puesta para la cuestión m oral.

(xi) El curso que recom ienda la razón. Tenemos razón para tratar de
obtener sólo las cosas que consideram os que tienen valor, una vez
adquiridas. Com o seres sociales, debem os enm arcar nuestra concepción
de valor en térm inos que se puedan aplicar a los dem ás en la rr.is—a
form a que se aplican a nosotros. Si desprecias a John por su co ra r¿ i¿
debes avergonzarte de tu cobardía. A sí em erge el m otivo que

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298 F I L O S O F Í A M O D E R N A

gue a los seres hum anos: el m iedo a la vergüenza y el am or de su
opuesto, el honor (to kalon). C ada virtud es una propensión para obte­
ner honor (es decir, lo que te da buena reputación) y evitar la ver­
güenza. Este es precisam ente el curso de acción que recom ienda la
razón.

Si pudiera llevarse a cabo esta estrategia, la pregunta sobre la razón
práctica habría sido contestada. Es verdad lo que sostiene H um e: la
razón es la esclava de las pasiones, pero sólo en el m om ento de elegir,
cuando el silogism o práctico determ ina lo que hago. Sin em bargo,
puedo llegar a tener una visión de m í m ism o a largo plazo que m e
perm ite reem plazar la pregunta: "¿qué voy a hacer?" por la pregunta:
"¿qué voy a ser?". Esto tiene una respuesta obvia con la perspectiva de
tercera persona, y la respuesta se aplica en la m ism a form a a mí. En
resum en, cada ser racional tiene alguna razón para cultivar las virtu­
des en form a independiente de sus deseos particulares.

La m oralidad de estas ideas difiere en un aspecto m uy im por­
tante de la m oral de Kant, y de la m ayoría de los filósofos m odernos.
No determ ina principios o leyes. Dice que lo que es apropiado esco­
ger es lo que el hom bre virtuoso escogería. Pero cómo lo escoge depen­
de de asuntos que un sim ple filósofo no puede predecir. H a desapa­
recido com pletam ente la idea de sentar principios para justificar la
diferencia entre lo que es "correcto" y lo que es "equivocado".

En relación a esto, N ietzsche señaló que m ientras el contraste fun­
dam ental que establece la ética cristiana es entre el bien y el m al (actos
que se deben hacer y actos que hay que evitar), el contraste funda­
m ental que establece la ética griega está entre lo bueno y lo m alo, con
lo cual se quiere decir, el espécim en bueno y el espécim en m alo. (Ver
M ás A llá del Bien y del M al). Esto es esencialm ente verdad. A ristóteles
definió la razón com o la actividad característica del hom bre. Esto lo
llevó a diferenciar a los capaces de llevar a cabo con éxito esta activi­
dad m ental, de aquellos especím enes inferiores que están destinados al
fracaso. A ristóteles no trepidó en atribuir a la persona superior, en
form a que sería insufrible para el hom bre dem ocrático m oderno, toda
clase de cualidades — incluyendo la tendencia a despreciar a sus infe­
riores.

La m oral que N ietzsche recom ienda para su "hom bre nu evo" es
sim ilar en espíritu. Com o A ristóteles, N ietzsche encontró el objetivo de
la vida en el "flo recer"; la excelencia reside en las cualidades que con­
tribuyen a tal fin. Por supuesto que el estilo poético y exhortativo de
N ietzsche es m uy diferente al de A ristóteles, (com o se constata en su
fam oso "p astich e" de las profecías del A ntiguo Testam ento, que encon­
tram os en A sí H ablaba Zaratustra). Pero dentro de esta retórica se es­

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Í N D I C E O N O M Á S T I C O 623

Sosa, E„ 501, 532, 533
Spinoza, 31, 38, 88, 96, 103, 121, 126, 139, 153, 174, 223, 232, 290, 306, 314, 348,

358, 377, 378, 379-80, 501, 544, 559, 563
Stalin, Josef, 284, 318
Stephen, Sir James F., 437, 580, 583
Stevenson, C.L., 231, 255, 276, 278, 553, 556, 559
Stich, S.P., 543, 554
Strawson, Sir Peter F., 56-57, 59, 72, 81-3, 96-7, 118, 144, 149, 168, 187-8, 235,

236, 360, 508, 509, 515, 516, 520, 521, 523, 526, 528-9, 530, 531, 534, 539, 553,
556, 558, 564, 569, 570, 590, 591, 594

Stroud, Barry, 174, 507-8, 509, 531, 534, 566
Stuart Mill, John, 59
Stubbs, George, 354
Suppes, Patrick, 181, 535
Swinburne, R.G., 505, 539

Tarski, Alfred, 70, 111-12, 260, 261, 271, 406-7, 412, 523-4, 556-7
Taylor, Charles, 553
Taylor, Richard, 552
Teocrito, 449
Tertuliano, 400, 401
Thatcher, Margaret, baronesa, 26
Thompson, J.F., 411, 526
Tintoretto, 356, 451
Turing, Alan, 340, 549

Unger, Peter, 508
Urbach, P., 535
Urmson, J.O., 510

Van Fraassen, Bas C., 207, 534, 536, 570
Vendler, Zeno, 592
Vico, Giambattista, 502
Virgilio, 449
Voegelin, Eric, 156

Wagner, Richard, 476
Waldron, Jeremy, 574, 584, 585
Walker, Ralph, 104, 509, 521, 570
Walton, Kendall, 352, 454, 570, 589
Warnock, Mary, baronesa, 569
Warnock, sir Geoffrey J., 552, 567
Watson, Gary, 553
Weber, Max, 245, 275-6

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624 F I L O S O F I A M O D E R N A

Weldon, T.D., 574
Weston, Michael, 570
Whitehead, A.N., 72, 375, 376-7, 516, 563, 572
Whitman, Walt, 402, 403
Wiggins, David, xi, 96, 142, 144, 145, 148, 149, 308, 311, 507, 511, 514, 517, 519,

520, 529, 548, 560, 561, 562, 564
Wight, Martin, 501
Wilkerson, T.E., 571
Wilkes, Kathleen V., 537, 540, 546-7, 562
Wilson, Margaret, 511
Williams, Bernard, 36, 121, 280, 285, 308, 309, 317, 510, 511, 524, 538, 554, 558,

560, 562, 563-4, 565, 569
Williams, Clifford, 552
Wisdom, John, 537
Wittgenstein, Ludwig, xxix, 25, 27, 45, 47-57, 59, 63, 77, 90, 93, 102, 119, 156,

195, 196, 209, 262, 267, 268, 269, 309, 316, 344, 348, 355, 366, 380, 415, 432,
447, 460, 488, 493, 494, 506, 508, 512, 513, 522, 525, 534, 535, 542, 543, 545,
546, 547, 554, 558, 569, 592, 593, 594

Wolterstortf, Nicholas, 587
Wollheim, Richard, 354, 569, 576, 587
Woolf, Virginia, 274
Wordsworth, William, 270
Wright, Crispin, 509, 510, 513, 514, 515, 519, 535, 557, 558, 568, 593

Xantipa, 142, 318, 348, 519

Zenón, 369, 404, 410, 411
Zermelo, Ernst, 393, 395, 407

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