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BIBLIOTECA DE PSICOLOGIA Y PSICOTERAPIA

DIRIGlDA POR JUAN JOSE L6PEZ IBOR

HENRI F. ELLENBERGER

EL DESCUBRIMIE NTO
DEL INCONSCIENTE

HISTORIA Y EVOLUcr6N DE LA PSIQUIATRIA DINAMICA

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VERSION ESPA~OLA DE

PEDRO L6PEZ ONEGA

TRADUCCIONES DIORK!

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EDITORIAL GREDOS
MADRID

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SETOR DE EDUCACAO

@ 1970 by HENRI F. ELLENBERGER.

BASIC BOOKS, INC., PUBLISHERS, New York.

C EDITORIAL GREDOS, S. A., Sanchez Pacheco, 81, Madrid, 1976, para la versi6n
espanola.

Titulo original: THE DISCOVERY OF THE UNCONSCIOUS. THE HISTORY .AND
EVOLUTION OF DYNAMIC PSYCHIATRY.

Dep6sito Legal: M. 12383-1976.

ISBN 84-249-2450-9. Rustica.
ISBN 84-249-2451-7. Tela.

Graficas C6ndor, S. A., Sanchez Pacheco, 81, Madrid, 1976 - 4318.

PR6LOGO

La muy favorable acogida que recibi6 la edici6n original de este libro
en America y sus traducciones en italiano y aleman, asi como los co-
mentarios que la obra ha suscitado, nos conducen a dar aqui algunas
precisiones suplementarias sobre la intenci6n y el sentido de la obra.

Las consideraciones que nos han incitado a escribirla han sido a la
vez de orden hist6rico y filos6fico.

Desde el punto de vista hist6rico, se trataba de trazar de nuevo la
historia del descubrimiento y utilizaci6n por el hombre de su psiquismo
inconsciente. Desde el punto de vista filos6fico, 0 mas exactamente epis-
temo16gico, se trataba de estudiar la manera como se habia constituido
este conocimiento del psiquismo inconsciente y de precisar su lugar en
el conjunto general de la ciencia.

Antes de abordar el aspecto filos6fico de la cuesti6n era evidentemente
necesario esclarecer su aspecto hist6rico. Aqui, desde el principio, nos
encontramos con un hecho parad6jico: la historia del descubrimiento del
inconsciente se halla, mas que cualquier otro capitulo de la historia de
las ciencias, bajo el vela de la oscuridad y de la leyenda, especialmente
en 10 que concierne a la historia de las Escuelas de psiquiatria dinamica
modernas. Esto nos ha llevado a efectuar largas investigaciones hist6ri-
cas esforzandonos en fundarlas sobre una metodologia rigurosa, que re-
sumen los cuatro puntos siguientes: 1) No considerar jamas ninglin dato
como cierto a priori. 2) Comprobar todo. 3) Colocar de nuevo cada dato
en su contexto. 4) Racer una distinci6n tajante entre los hechos y la
interpretaci6n de los hechos. Dejamos al lector el cuidado de ver hasta
que punto la aplicaci6n de este principio ha podido permitirnos disipar
leyendas, revelar hechos desconocidos y esclarecer con una nueva 1uz
hechos ya conocidos.

Pero cualquiera que haya sido la amplitud de estas investigaciones
hist6ricas, nuestro principal cuidado ha sido identificar y distinguir los
diferentes factores que han participado en la creacion y en e1 desarrollo
de este conocimiento del inconsciente.

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526 Descubrimiento del inconsciente

Estado de salud, adecuacion para el servicio de guerra: Delicado, pero completamente
sano, apto para el servicio de guerra.

Calificaciones para la promocion: En el escalaf6n.

Esta valoraci6n confirma otros datos que Ie presentan como un hom-
bre de s6lido canicter y con un fuerte sentido del deber. Debe destacarse
la palabra «alegre» (heiter), que no siempre ha estado asociada con el
retrato tradicional de su c:anicter 177.

Las cartas a Fliess, escritas durante el siguiente periodo de su vida,
revelan su ambici6n, su des eo de realizar un trabajo de gran magnitud,
su amistad apasionada, sus alteraciones depresivas, su juicio critico de
muchas personas y su sentimiento de .aislamiento en un mundo hostil.

A partir de 1900, la personalidad de Freud aparece con un(j. nueva luz.
Su autoamilisis ha transformado al joven medico inseguro en el firme
fundador de una nueva doctrina y escuela, consciente de haber realizado
un gran descubrimiento que co;sidera misi6n suya darlo a conocer al
mundo. Por desgracia, carecemos de descripciones contemponineas de
Freud durante ese periodo. La mayo ria de los relatos acerca de el fueron
escritos mucho mas tarde, despues de 1923.

En ese periodo, su personalidad sufri6 ciertas transformaciones debi-
das a su fama mundial y a los sufrimientos fisicos causados por su im-
placable enfermedad. Sus cartas, asi como los testimonios de sus disci-
pulos, Ie muestran como un buen esposo, padre, hijo, amigo y medico,
de animo benevolo y dotado de gran tacto para escribir las cartas 0 elegir
los regalos, desprovisto ademas de cualquier tipo de afectaci6n 0 teatra-
lidad; como un maestro capaz de llevar a cabo un movimiento en medio
de circunstancias dificiles; y como un hombre enfrentado a sus sufri-
mientos fisicos y al conocimiento de su muerte inmediata con el maximo
valor. Aparecia, por tanto, a los ojos de sus allegados como una rara
personificaci6n de sabio y heroe.

A continuaci6n damos algunos ejemplos de la impresi6n que causaba
en quienes Ie entrevistaban.

La primera entrevista conocida dada por Freud fue Ia concertada, con
ocasion de su viaje a America, con un periodista de Boston, quien Ie ha
descrito de Ia manera siguiente:

A la primera mirada se ve que es un hombre de gran refinamiento, inteligente y
con una formaci6n polifacetica. Sus ojos claros, agudos, todavia alegres, revelan en

177 EI autor mostr6 este documento a un antiguo amigo de Viena que esta fami-
Iiarizado con investigaci6n de archivos y que, en su juventud, sirvi6 en el ejercito
austro-hungaro. Despues de una lectura cuidadosa, se 10 devolvi6 con una sonrisa
y dijo: «Esto demuestra que Freud estaba en buenas relaciones con el oficial que
escribi6 el inforrne».

Sigmund Freud y el psicoandlisis 527

seguida al medico. Su alta frente, con las grandes gibas de la observaci6n, y sus
em!rgicas y maravillosas manos, son muy llamativas 178.

Existe una gran laguna entre esta entrevista y las siguientes, hechas
con posterioridad a 1923; es decir, durante el periodo en que Ia persona-
Iidad de Freud sufri6 la transformaci6n ligada con su fama mundial y
con el cancer que convirti6 su vida en un martirio. Fue despues cuando
recibi6 a la mayoria de los visitantes y cuando se escribi6 la mayor parte
de los escritos a el concernientes.

Recouly, periodista frances, calific6 el apartamento de Freud de museD
y afirm6 que el propio Freud tenia el aspecto de un viejo rabino:

Vemos un tipo judio muy acentuado, con el aspecto de un viejo rabino acabado
de llegar de Palestina y la cara fina y demacrada de un hombre que ha pas ado dias
y noches discutiendo con sus seguidores iniciados sobre las sutilezas de la ley; en el
se advierte una vida cerebral muy intensa y el poder de jugar con las ideas como
un oriental juega con las cuentas de ambar de su collar. Cuando habla de su doctrina,
de sus discipulos, 10 hace con una mezcla de orgullo y apartamiento. Sin embargo,
es aquel el que domina 179.

Max Eastmann, en 1926, se via confundido por la injuriosa prevenci6n
que Freud desplegaba contra los Estados Unidos y la forma sorprendente-
mente abierta con que se expresaba ante los visitantes americanos 180.

Andre Breton escribi6 que «el psic610go mas grande de la epoca vive
en una casa de apariencia mediocre, en un barrio perdido de Viena» 181.
Juzg6 bonita a la criada que abri6 la puerta. Cuando, por Ultimo, llego al
despacho de Freud, dice, «me encontre en presencia de un anciano peque-
no y modesto que recibia en su raido despacho como un medico de los
pobres».

Para el comedi6grafo Lenormand, el despacho de Freud era «como el
de cualquier profesor universitario» 182. Freud Ie mostr6 las obras de Sha-
kespeare y de los tragicos griegos en sus estanterias y dijo: «Aqui estan
mis maestros». Mantenia que los temas esenciales de sus teorias estaban
basados en la intuici6n de los poetas.

Schultz, psiquiatra aleman, describi6 a Freud como un hombre de
estatura algo mas que mediana, ligeramente encorvado, de complexion
fuerte y con los modales fisicos de un profesor; Ie recordaba grande-

178 Adelbert Albrecht, «Prof. Sigmund Freud. The Eminent Vienna Psycho-Thera-
peutist Now in America», Boston Evening Transcript (11 de septiembre de 1909), 3.

179 Raymond Recouly, «A Visit to Freud», Outlook, Nueva York, CXXXV (5 de
septiembre de 1923), 27-29.

180 Max Eastmann, Heroes I Have Known. Twelve Who Lived Great Lives, Nueva
York, Simon y Schuster, 1942, pags. 261·273.

181 Andre Breton, Les Pas perdus, Paris, Gallimard, 1924, pags. 116-117.
182 H. R. Lenormand, Les Confessions d'un auteur dramatique, I, 2 vols., Paris,

Albin Michel, 1949, pags. 270-271.

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528 Descubrimiento del inconsciente

mente a Paul Ehrlich 183. Usaba barba, corta y completa, lIevaba gafas y
tenia una mirada penetrante. Combinaba una actitud objetiva, intelectual,
con un espiritu alegre y una amabilidad tipicamente austriaca, y se ex-
presaba en lenguaje clasico, cuidado. Schultz Ie catalogo como un hombre
extraordinariamente dotado, con una gran armohia de personalidad. «lNo
cree usted realmente que es capaz de curar?» Ie pregunto Freud. Schultz
replico: «De ninguna forma, pero uno, como hace el jardinero, puede
qui tar impedimentos para el crecimiento personal». «Entonces nos enten-
deremos», respondio Freud.

Viktor von Weizsacker describio a Freud como un <dnstruido hombre
de mundo, de gran cultura burguesa» 184. En su despacho habia una larga
fila de antiguas estatuillas de bronce y terracota, satiros, diosecillos y
otras curiosidades. «No mostraba trazas de pedanteria, y su conversacion
se deslizaba facilmente de los temas serios y dificiles a la charla ligera
y graciosa. Siempre estaba presente el hombre eminente». Era obvio que
Freud sufria fisicamente, pero no resultaba agobiante para los que Ie
rodeaban.

Emil Ludwig relata que Ie visito en la depresion de 1927 y afirmo
que su interpretacion de las vidas de Goethe, Napoleon y Leonardo da
Vinci era fantastica 185.

Una periodista frances a, Odette Pannetier, que se habia labrado una
solida reputacion por sus mistificaciones literarias, obtuvo una entrevista
de Freud 186. Sabiendo que este, enfermo y con ochenta aiios, habia cerra-
do sus puertas a los periodistas, afirmo ser una paciente con fobia a los
perros y Ie lIevo una carta de recomendacion de un psiquiatra frances.
La entrevista, como ella Ie describio, lejos de hacer quedar en ridiculo a
Freud, Ie mostro como un hombre agradable, de buen humor, que no
parecia haber tornado su fobia demasiado en serio. Pidio ver al marido
de ella, explicando el coste y las dificultades del tratamiento. «Le tendi
un sobre. Sus modales parecian mas amistosos que profesionales. Sin
embargo, 10 tomo,).

Los relatos hechos por personas analizadas por Freud datan en su
mayor parte de los ultimos aiios de su actividad. Roy Grinker Ie presenta
como un sabio y una fuente de sabiduria 187. Hilda Doolittle describi6,

183 J. H. Schultz, Psychotherapie, Leben und Werk grosser Aerzte, Stuttgart, Hippo-
krates-Verlag, 1952.

184 V. von Weizsacker, Erinnerungen eines Arztes. Natur und Geist, Gotinga, Van-
denhoeck und Ruprecht, 1954, pags. 173-174.

185 Emil Ludwig, Der entzauberte Freud, Zurich. Carl Posen Verlag, 1946, pa-
ginas 177-180.

186 Odette Pannetier, «Vi site au Professeur Freud. J e me fais psychanalysen>,
Candide, XIII, num. 645 (23 de julio de 1936). Traduccion inglesa, «Appointment in
Vienna» The Living Age, Nueva York, CCCLI (octubre de 1936), 138-144.

187 Roy R. Grinker, «Reminiscences of a Personal Contact with Freud», American
Journal of Orthopsychiatry, X (1940), 850-854.

Sigmund Freud y el psicoanalisis 529

en terminos muy poeticos, la inspiraci6n que obtuvo de su amllisis 188.
Joseph Wortis, que se someti6 a un anaIisis didactico de cuatro meses
de duraci6n en 1934, llev6 un diario de las sesiones y 10 refundi6 en
forma de libro 189. Su relato muestra gran parte de la tecnica utilizada
por Freud y c6mo daba este su opini6n sobre todos los temas posibles:
el dinero, el socialismo, la ancianidad, la mujer americana, la cuesti6n
judia, etc.; tambien hacia punzantes comentarios sobre ciertos colegas.

Para concluir, mencionaremos las entrevistas que Bruno Goetz celebr6
con Freud en 1904 y 1905, Y que relat6 de memoria casi medio siglo des-
pues 190. En aquellos aiios Goetz era un estudiante pobre y hambriento
de Viena que sufria violentas neuralgias faciales. Uno de sus profesores
Ie aconsej6 que consultara al Dr. Freud, al que el habia mostrado algunos
de los poemas del propio Goetz. Este se sinti6 impresionado por la forma
como Freud Ie reconoci6, con sus «ojos maravillosamente amables, pali-
dos, fuertemente cordia1es». Freud Ie dijo que encontraba sus poemas
excelentes, pero aiiadi6: «Te escondes detras de las palabras en lugar de
dejarte lIevar por elIas». Le pregunt6 tambien por que aparecia tanto el
mar en sus versos y si era un simbolo 0 una realidad para el. Entonces
Goetz Ie cont6 su vida, diciendole que su padre habia sido marino, c6mo
habia pas ado su infancia entre marineros y muchos otros detalles. Freud
Ie dijo que no necesitaba analisis y Ie prescribi6 una medicaci6n para su
neuralgia. Le consult6 despues por su situaci6n financiera y asi supo que
no habia comido carne des de cuatro semanas antes de su encuentro. En-
tonces, disculpandose por tomar el papel de padre, Ie tendi6 un sobre
con «unos pequeiios honorarios por el placer que me has proporcionado
con tus versos y la historia de tu juventud». EI sobre con tenia 200 coro-
nas. Un mes mas tarde, Goetz, cuya neuralgia habia desaparecido, hizo
una segunda visita a Freud, el cual Ie previno contra su entusiasmo por
el Bhagavad-Gita y Ie descubri6 sus ideas acerca de la poesia. Varios
meses mas tarde, antes de volver a Munich, Goetz fue a despedirse de
Freud, el cual critic6 algunos de sus articulos que habia leido en el inter-
valo, y aiiadi6: «Es bueno que no nos veamos durante alglin tiempo y
que no hablemos», y pidi6 a Goetz que no Ie escribiera.

Freud era un hombre de estatura media (algunos 10 encontraban bajo),
delgado en su juventud y mas rechoncho seglin pasaron los aiios. Tenia
los ojos castafios, el pelo castaiio oscuro y una barba bien cui dada, mas
larga en sus afios j6venes que posteriormente. Fue siempre un duro tra-
bajador, incluso durante los peores periodos de su enfermedad. Su unico

188 Hilda Doolittle, «Writings on the Wall", Life and Letters To-day, XLV (1945),
67-98. 137·154; XLVI, 72-89, 136-151; XLVIII, 33-45.

189 Joseph Wortis, Fragments of an Analysis with Freud, Nueva York, Simon and
Schuster, 1954.

190 Bruno Goetz, «Erinnerungen an Sigmund Freud". Neue Schweizer Rundschau,
XX (mayo 1952), 3-11.

EL INCONSCIENTE. - 34

Page 540

1052 Descubrimiento del inconsciente

pags.

La personalidad de Sigmund Freud ... ... ... ... ... ... ... 524
Contemponlneos de Freud ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 538
La obra de Freud: I. - De la anatomia microscopica a

la neurologia teo rica ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 544
La obra de Freud: II. - La busqueda de un modelo

psicologico ... ... ... ... ... ... ... ... ... .:. ... ... ... 549
La obra de Freud: III. - La teoria de las neurosis 552
La obra de Freud: IV. - Psicologia profunda ... ... 566
La obra de Freud: V. - La teoria de la libido 578
La obra de Freud: VI. - De la metapsicologia al psico-

aml.lisis del yo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 590
La obra de Freud: VII. - La tecnica psicoanalitica ... 600
La obra de Freud: VIII. - Filosofia de la religion, cul-

tura y literatura ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 608
Las fuentes de Freud ........ : ... .... ... ... ... ... 621
La infIuencia de Freud ... ... ... ... . .. 636

VII I.-Alfred Adler y la psicoZogia individual .. : ... ... ... ... 641
EI marco vital de Alfred Adler ... ... ... ... ... 641
Entorno familiar ... ... ... ... ... ... .., ... ... ... 642
Acontecimientos en la vida de Alfred Adler ... 651
La personalidad de Alfred Adler ... ... ... ...... 665
Contemponlneos de Alfred Adler ... ... ... ... ... ... 671
La obra de Adler: I. - Medicina social ... ... ... ... 675
La obra de Alfred Adler: II. - Teoria de la inferioridad

organica ... ... ... ... . .. ... ... .,. ... ... ... ... ... . .. ... 680
La obra de Alfred Adler: III. - Teoria de la neurosis... 683
La obra de Alfred Adler: IV. - Psicologfaindividual ... 686
La obra de Alf~ed Adler: V. - Psicoterapia y educacion. 699
La obra de Alfred Adler: VI. - tlltimos desarrollos 703
Las fuentes de Adler .. ; ............ '," ........ .
La infIuencia de Adler ... ... . .. ... .. . . . . " .

IX.-Carl Gustav lung y la psicologia analitica ........... .
EI marco vital de Carl Gustav Jung ........... .
Entorno familiar ....................... , '"

706
720

735
735
736

Acontecimientos de la vida de Carl Gustav Jung 742
La personalidad de Carl GustavJung ... ... ......762
Contemporaneos de Carl Gustav Jung ......... ;.. 766
La obra de C. G. Jung: 1. - La nocion de realidad psi-

cologica .,.. :'.. .. .':... .. . .. . .. . ... ." ... .. . ... ... ... ... 772

Indice general 1053

Pags.

La obra de Carl Gustav Jung: II. - EI periodo en el
Burgholzli ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .., ... 777

La obra de C. G. Jung: III. - EI periodo psicoanalitico. 781
La obra de Carl Gustav Jung: IV. - EI periodo inter-

medio .................... , ... ... ... ... ... ... ... ... 787
La obra de Carl Gustav Jung: V. - Psicologia analitica. 792

Estudio de la energia psiquica, 792. - El inconsciente colec-
tivo y los arquetipos, 794. - La estructura de la psique hu-
mana, 796. - Individuaci6n, 801.

La obra de Carl Gustav Jung: VI. - Psicoterapia ... 804
La obra de Carl Gustav Jung: VII. - Sabiduria oriental

y occidental ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 812
La obra de Carl Gustav Jung: VIII. - La psicologia de

la religion ... ... ... ... ... .,. ... ... ... ... ... ... 817
Las fuentes de Carl Gustav Jung ... ... ... ... ... 822
La influencia de Carl Gustav Jung .............. . 828

X.-Aparicion y ascenso de la nueva psiquiatria dinamica ... 837
Rivalidad entre las escuelas de la Salpetriere y de

Nancy: 1882-1893 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 837
Nacimiento y desarrollo de las escuelas de la Salpetriere

y de Nancy: 1882-1885 ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 838
La guerra de las escuelas y la entrada en escena de

Pierre Janet: 1886-1889 ... ... ... ... ... ... ... ... ... 844
EI declinar de la Escuela de la Salpetriere: 1890-1893 ... 853
Predominio y declive de la Escuela de Nancy: 1894-1900. 863

La busqueda de nuevas psicoterapias: 1894-1896, 863. - El
periodo «fin de siecle»: 1897-1900, 869.

EI psicoamUisis contra el analisis psicologico: 1901-1914. 880

El comienzo de una nueva era: 1901-1905, 881. - El floreci-
miento del psicoanalisis: 1906-1910, 891. - El periodo anterior
a la Primera Guerra: 1910-1914, 904.

Primera Guerra Mundial: julio de 1914 - noviembre
,de 1918 ............. ..

Entreguerras: noviembre de 1918 - septiembre de 1939.

EI ano de la paz fallida: 1919, 935. - EI primer periodo de
posguerra: 1920-1925, 940. - Los anos del fracaso de la recons-
trucci6n: 1926-1929, 959. - El segundo periodo de la pregue-
ITa: 1930·1939, 966.

La Segunda Guerra Mundial: 1939·1945 ...

926
935

976

Page 541

1054

XI.-Conclusion

RECONOCIMIENTOS ...

1NDICE DE LAMINAS ...

1NDICE DE AUTORES ...

Descubrimiento del inconsciente

Pags.

987

1001

1003

1005

1NDICE DE MATERIAS ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 1037

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