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1. La historia de hoy. o 2. Las frágiles fronteras de Europa. r 3. La sociedad española de los años 40. .4. Las revolu-
ciones científicas. o 5. 0rígenes de la guena fría. o 6. La España aislada. o 7, México: de Lázaro Cárdenas a
hoy. o $. La guerra de Corea. o 9. Las ciudades. o 10. La ONU. . 11. La España del exilio. o 12. El Apart-
heid. o 13. Keynes y las bases del pensamiehto económico contemporáneo. o 14. El ieparto del Asia otomana. o 15. A-
lemania 1949-1989. o 16. USA, la caza de brujas. r 17. Los padres de Europa. o 18. Africa: tribus y Estados, el mito
de las naciones africanas. o 19. España: nMr. Marshallr. o 20, Indochina: de Dien Bien Fu a los jmeres ro-
jos.o2l. Hollywood: el mundo del cine.o22.La descolonización de Asia.o23. Italia 1944-1992.o24. Nas.
ser..25. Bélgica,o26. Bandung.o27, Militaresypolítica.o28. Elperonismo.o29. Tiio.o30. ElJapóndeMcArt-
hur. o 31. El desorden monetario. o 32. La descolonización de Africa. o 33. De Gaulle. o 34. Canadá. o 35. Muier y
habajo. o 36. Las guenas de Israel. o 37. Hungría 1956. o 38. Ghandi. o 39. El deporte de masas. o 40. La Cuba de
Castuo. o 41. El Ulster. o 42. La Aldea Global. Mass media, las nuevas comunicaciones. o 43. China, de Mao a la Re-
volución cultural. o 44. España: la emigración a Europa. o 45. El acomodo vatica¡6. o 46. Kennedy, o 47. El feminis-
mo. o 48. El tratado de Roma. o 49. Argelia, de Ia independencia a la ilusién frustrada. o 50. Bad Godes-
berg. o §1. Nehru..52. Kruschev..53. España, la revolución del 600. o 54. El año 1968. o 55. USA, el síndrome
del Vietnam. o 56. Grecia, 2..57. El fenómeno Beatles. r 58, Praga 1968. o 59. El fin del mito del Che. o 60. W.
Brandt. ¡61. Hindúesymusulmanes. o62. Portugall9TS,o 63. ElChiledeAllende. o 64. LaviolenciapolíticaenEu-
ropa. o 65. El desanollo del subdesanollo. o 66. Filipinas, o 67. España, la muerte de Franco. o 68. La URSS deBtu-
nev. o 69. La crisis del petréleo. o 70. La Gran Bretaña de Margaret Thatcher. o 71, El Japón actual. o 72. La tuansi-
cién española. o 73. USA en la época Beagan. o 74. Olof Palme, la socialdemocracia sueca. o 75. Alternativos y ver-
des. o76. Amárica, la crisis del caudilligmo.oTT. Los países de nueva induskialización,o78. China, el postnaoís-
mo. o 79. La crisis de los países del Este, el desanollo de Solidamosc en Polonia. o 80. Penú, Sendero Lumino-
so, o 81. La lglesia de Woytila. o 82. El lrán de Jomeini. o 83. La España del 23 F. o 84. Berlinguer, el eurocomunis-
mo, r 85. Afganistán. I 86. España 1982-1993, el P§OE en el poder. o 87. Progresismo e integrismo. o 88. El peligro
nuclear/la mancha de ozono. o 89. Gorbachov, la pereshoika y la ruptura de la UR§S. o 90. [a sociedad postindus-
hial. o 91. La guena del Golfo. o 92. Los cambios en la Europa del Ests 1989. o 93. La 0TAN hoy. I 94. La unifica-
ción alemana. e 95. El SIDA. o 96. Yugoslavia. r 97. Hambre y revolucién en el cuemo de Africa. o 98. Las últimas mi-
graciones. o 99. Clinton. o 100. La España plural.

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tido (el del dinero). Pero si de esa manera
se asentaron las bases de una economía de
mercado hubo también otros factores coad-
yuvantes.

Elprimero de ellos fue la aportación de la
ayuda americana, proporcionada principal-
mente a través del Plan Marshall. Italia reci-
bió algo más del 10 por 100 del monto to-
talde esa ayuda, cifrable en unos 3.500 mi-
llones de dólares en el período 7943-7952,
de los que la mitpd eran donativos, Eso per-
mitió iniciar la reconskucción y emprender
una serie de inversiones en las áreas más de-
primidas. La Cassa del Mezzogiorno pudo
renovar las infraestructuras delSur deprimi-
do, lo que por un lado fomentaba el clien-
telismo político y por otro favorecía de ma-
nera indirecta a la industria delNorte crean-
do un mercado más amplio. La reforma
agraria desanollada también en algunas zo-
nas del Sur (principalmente, en Calabria)

af.ectó a unas
750.000 hectá-
reas y supuso la
instalación de
110.000 fami-
lias, pero el ver-
dadero cambio
en el medio
agrícola se pro-
dujo como con-
secuencia de la
masiva emigra-
ción del campo
a la ciudad. A
comienzos de
los sesenta, aun
habiendo au-

mentado la productividad agrícola, el mun-
do agrario sólo representaba el 13 por 100
de la renta nacional.

Elcrecimiento italiano, a partir de estas pre-
misas, fue producto de una serie de circuns-
tancias que van desde la existencia de una
mano de obra barata (y afectada gravemen-
te por elparo) hasta la apertura de la econo-
mía a los mercados exteriores gracias a la de-
saparición del proteccionismo. Enhe 1950 y
1970 se ha calculado que, mientas la renta
francesa y británica sólo creció un tercio, la
italiana se multiplicó por 2,3. El papel dei B-
tado en este proceso fue importante y, almis-
mo tiempo, peculiar. Contibuyó a crear la in-
fraeskuctura necesaria en el Sur a tavés de
esas inversiones ya mencionadas, pero tam-
bián Eacias a las empresas públicas proce-
dentes del intervencionismo de la era fascistal6

que no sólo no desaparecieron sino que in-
cluso llegaron a verse aumentadas.

El IRI (lnstituto de Reconstrucción Indus-
trial) era la segunda empresa europea y gra-
cias a la reforma de la siderurgia proporcio-
nó los instrumentos para disponer de ese
acero barato que hizo posible la civilización
del Fiat 600, Una modesta empresa de ex-
plotación del gas delvalle del Po se convir-
tió en una gigantesca corporación petrolífe-
ra capaz de obtener en buenas condiciones
yacimientos a explotar en el Medio Oriente
(ENI: Ente Nazionale dei ldrocarburi). Pero
elcrecimiento indushialitaliano no fue obra
tan sólo de gerentes de empresas públicas
(Sinigaglia en la siderurgia y Matteien Ia pe-
troquímica), sino tambián de grandes em-
presas privadas dedicadas a la exportación,
aparte del consumo interior (además de Ia
Fiat, el material de oficina de Olivetti o los
electrodomésticos de Zanussi). No hubo,
por tanto, una verdadera planificación pues-
to que el llamado Plan Vanoni (1954) nise
aplicó ni supo prever la evolución italiana.

Elresultado, de todos modos, fue impre-
sionante, afectando a la sociedad italiana de
manera decisiva. El cambio más espectacu-
lar estuvo constituido por la modificación en
la distribución de la población. En los años
cuarenta y cincuenta la emigración transat-
lántica ofreció un saldo negativo superior al
millón de personas; después de esta fecha la
emigración se dirigió principalmente a Eu-
ropa, en especial a Alemania y Suiza. Más
decisiva todavía fue la emigración desde el
medio rural al urbano: en Ia década de los
cincuenta más de diez millones de italianos
cambiaron de residencia. El espectáculo de
los cambios sociales producidos como con-
secuencia de este proceso migratorio se
aprecia, por ejemplo, en la película de Vis-
conti Bocco e i suoi fratelli.

Precisamente en esta época la cultura ita-
Iiana, amenazada como Ia de tantos otros
países por un proceso de homogeneización
creciente tuvo un último baluarte de identi-
dad en el neorrealismo. Tuvo este movi-
miento su expresión tanto en la cinemato-
grafía (De Sica, Rossellini, Visconti) como en
la literatura (Levi, Pratolini, Pavese) e inclu-
so en la pintura (Guttuso). No se puede de-
cir que obedeciera a ningún registro ideoló-
gico específico pero resultó coincidente con
una influencia muy destacada delmarxismo
en el mundo intelectual italiano de la pos-
guerra, fundamentalmente a través de
Gramsci. Sólo a partir de los años sesenta y

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@trbd

ffiDiariold

W *iariol6.Gdicia

KDiariol6 Yalencia

áQuién ha dicho que en España no se leen periódicos?
Una idea del periodismo que
pensamos llevar hasta el ú1timo
rincón.

Diario 16 cada vez se lee más y en

más sitios diferentes. Es lógico.
Cuando un periódico está donde
se producen las noticias, la infor-

mación es mucho más cercana,
detallada e interesante.

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¡ úrr/ ry4 I r¡ lr¡hrid¡i.ri íq rá 9d¡drá Qrlr & Akáe

ffiDiario16

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partidista, sino una sociedad cada vez más
alejada del sistema político, su inestabilidad
y su ineficiencia.

Italia tenía graves problemas y una parte
derivaba de ese sistema político anquilosa-
do. El terrorismo siguió golpeando a la de-
mocracia. En Bolonia en 1983 se prcdujo el
atentado acaso más brutal de la historia eu-
ropea con un saldo de más de ochenta
muertos. Sin embargo, la policía consiguió
poco a poco la liquidación de las tramas fas-
cistas y, gracias a los arrepentidos (pentiti)
de las Brigadas Rojas, logró desarticular este
movimiento. Pero, como ya se ha dicho,
existían también otros problemas que deri-
vaban de la existencia de un sistema políti-
co anquilosado que, además, era acosado
por Ia corrupción de la clase política de to-
dos los partidos políticos. La Italia de los
años ochenta era la del éxito de Benetton o
de Armani, pero también la de la logia ma-
sónica P2, cuyos afiliados utilizaban en be-
neficio propio el poder del Estado; la del
caso del banquero Calvi; o la de los sobor-
nos de la compañía norteamericana Lock-
heed. Una nación cuya impresión de dina-
mismo era bien clara para sus visitantes al
mismo tiempo que desvelaba en la lectura
diaria de sus periódicos que zonas geográfi-
cas enteras del Sur permanecían sujetas no
ya a redes clientelares, sino a asociaciones
delictivas como la Mafia o la Camorra.

De esta peculiar situación se empezó a sa-
lir, sin que resultase previsible el desenlace
final de los acontecimientos. con el derrum-

bamiento del comunismo en 1989. En nin-
gún país de Europa occidental tuvieron los
acontecimientos de Europa del Este un re-
sultado semejante, lo que testimonia hasta
qué punto Italia vivía en un régimen políti-
co salido de las consecuencias de la guerra
mundial. La porción mayoritaria del PCI se
homologó a los partidos socialistas y para la
Democracia Cristiana se hizo cada vez más
patente la autonomía del factor religioso y
la política. Pero, sobre todo, los jueces y la
opinión pública, empezando por la prensa,
empezaron a convertirse en beligerantes en
contra de la vasta confusión entre Io públi-
co y Io privado en beneficio de los dirigen-
tes políticos. La dualidad sempiterna entre
la Italia del Norte y Ia del Sur se canalizó a
través del crecimiento de las ligas, que tu-
vieron un éxito arrollador en elNorte, mien-
tras que en el Sur parecía resucitar una ex-
trema derecha que siempre fue un signo de
identificación, pero que hasta el momento
no había desempeñado un papel tan rele-
vante. De este panorama surgió Ia conmo-
ción causada por las elecciones municipales
de 1993, en cuya resaca seguimos estando
cuando se escriben estas líneas. Elproblema
que ahora se plantea ya no es tanto la po-
sibilidad de sustitución del régimen vigente
hasta ahora, lo que es un imperativo eviden-
te. Lo que se cuestiona es la viabilidad de
Italia como nación y que, en caso de seguir
siéndolo, obligaría a preguntarse a qué fór-
mula política cabría acogerse para lograr
una estabilidad gubernamental mínima.

Obras generales; Giorgio Candeloro, Storia della
Italia Moderna, Milano, Feltrinelli, XI (1986).

Renzo de Felice, Sfo¡ia della ltalia Contemporá-
nea, Napoli, Edizioni Scientifiche ltaliane, tomos V,
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1989.

Paul Ginsborg, Sforia d'ltalia dal dopoguena a
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3l

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I

Télefónica

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