Download Alvarez Gomez, Jesus - Historia de La Vida Religiosa 03 PDF

TitleAlvarez Gomez, Jesus - Historia de La Vida Religiosa 03
File Size30.8 MB
Total Pages349
Document Text Contents
Page 1

JESÚS ALVAREZ GÓMEZ, C.M.F.

HISTORIA
DÉLA

VIDA RELIGIOSA

III
Desde la «Devotio moderna»
hasta el Concilio Vaticano II

Page 2

Jesús Alvarez Gómez, cmf

Historia
déla

vida religiosa

Volumen III
Desde la «Devotio moderna»
hasta el Concilio Vaticano II

MADRID
1990

Page 174

3.2. Tiempo y lugar de origen

La primera sociedad de vida apostólica fue el Oratorio Ro-
mano, fundado por San Felipe Neri, el santo florentino de adop-
ción romana, en 1575. Surgen, por tanto, estas sociedades en plena
euforia de la reforma tridentina. Pero hay que esperar casi cua-
renta años a que surja la segunda, si es que como tal queremos con-
siderar el Oratorio francés (1611) de Pedro de Bérulle, que más
que una nueva fundación, fue una copia del Oratorio Romano.

Tan profundamente arraigó esta modalidad de vida apostólica
y tantas y tan importantes fueron las fundaciones de estas socieda-
des que, a lo largo del siglo xvn, se fundaron en Francia que, con el
correr del tiempo, se llegó a pensar que esta nación había sido su
patria de origen.

Las sociedades de vida apostólica, por otra parte, no agotaron
su ciclo fundacional en un espacio determinado de tiempo, como
acaeció con las Ordenes mendicantes y con los clérigos regulares,
sino que han tenido un arco de tiempo mucho más largo: Desde
1575, fecha de la primera (Oratorio de San Felipe Neri), hasta el
año 1949, fecha de la fundación de la última (Instituto de Santa
María de Guadalupe para las Misiones extranjeras), por lo que a
las sociedades de vida apostólica masculinas de derecho pontificio
se refiere, porque la última de derecho diocesano (Sociedad Misio-
nera Vietnamita) fue fundada en 1971.

La primera sociedad de vida apostólica femenina, si no se
quiere remontar su origen a las Beguinas del siglo xn, de las que
aún perduran siete sociedades que sólo emiten los votos privados
de obediencia y castidad, fueron las Nobles vírgenes de Jesús
(1605) y la última, por lo que a las de derecho pontificio se refiere,
son las Asistentes Sociales Misioneras, fundadas por el cardenal E.
Ruffini en Palermo (1946), y la última fundación de derecho dio-
cesano son las Amantes de la Cruz de My-Tho (Vietnam) (1970).

Antes de la promulgación del vigente Código de Derecho Ca-
nónico (1983) existían en la Iglesia 134 sociedades o asociaciones
de vida apostólica, distribuidas así, según su situación jurídica: 28
sociedades masculinas, todas clericales y 9 sociedades femeninas,
de derecho pontificio; 12 masculinas clericales, 6 masculinas laica-
les y 79 femeninas, de derecho diocesano5.

5 FERNANDEZ, J., op. cit., pp-381-394.

344

4. Naturaleza de las Sociedades de vida apostólica

Estas sociedades tienen tres características fundamentales:

a) Apostolado: El rasgo apostólico viene especificado por el
mismo nombre, de manera que la denominación de Sociedades de
vida apostólica es propia, específica y exclusiva, de este grupo
eclesial en contraposición a los Institutos religiosos, a los Institu-
tos seculares y a las asociaciones de fieles, todos los cuales pueden
tener y tienen también una actividad apostólica. Su única razón
de ser y de existir en la Iglesia es un apostolado peculiar externo,
en el sentido de actividad apostólica para acudir a necesidades ur-
gentes, no la santificación personal de los socios ni el llamado
«estado de perfección»6. Al apostolado se ordena todo lo demás,
tanto la vida comunitaria, como la observancia de unas constitu-
ciones y todo el esfuerzo personal por alcanzar la santidad.

Según el canon 731, § 1, del actual Código de Derecho Canó-
nico, esos tres elementos están subordinados a la razón de ser, a
la razón vital, de estas sociedades de vida apostólica. En cambio,
las Ordenes monásticas, las Mendicantes, los Clérigos Regulares y
los mismos Institutos religiosos modernos tienen un carácter
apostólico, a veces muy relevante, pero siempre matizado o, me-
jor dicho, tamizado por la consagración religiosa. Esto se advierte
en la misma denominación que la Iglesia les da: Institutos de vida
consagrada, no de vida apostólica, por más que todos los Institu-
tos modernos se entreguen, por vocación y por fundación, a una
actividad apostólica desbordante.

A lo largo de la historia de la vida religiosa, el adjetivo apostó-
lico ha tenido una larga evolución. De San Antonio dice San Ata-
nasio que se despertó en él la vocación eremítica al meditar sobre
aquel pasaje de los Hechos de los Apóstoles en el que se narra el
estilo de vida en comunión de la primera comunidad, lo cual, a
primera vista, parecería un contrasentido7. De San Pacomio dicen
sus biógrafos que siguió la vía apostólica, es decir, de una manera
caracterizada por lo absoluto, a ejemplo de Mateo que lo dejó
todo para seguir a Jesús (Me 2, 13-14; cfr. Mt 19, 27). Las Orde-
nes mendicantes, a los pasajes de los Hechos sobre la vida de la

6 LEMOINE, R., Le droit des Religieux..., p. 36.
7 SAN ATANASIO, Vita Antonii, 2.

345

Page 175

comunidad, que los monjes han hecho suyos, añaden otros de
Mateo, 10, Lucas, 9, y Marcos, 6, relativos al modo cómo los
Doce habrían de realizar su misión evangelizadora por el mundo.

Las sociedades de vida apostólica ponen ahora el acento sobre
el aspecto de actividad apostólica, sin que ello implique el re-
chazo, todo lo contrario, de la fusión entre vida apostólica, según
los Hechos, y vida evangélica, según los Sinópticos8. El aposto-
lado es, pues, la carrera en la que los miembros de estas socieda-
des labran el edificio de su propia santificación. El ministerio
apostólico mismo es el que actúa su condición de discípulos de
Jesús, según las miras y el estilo de vida descrito en las constitu-
ciones de cada una de ellas9.

b) Secularidad: Se entiende aquí por secularidad la condi-
ción del sacerdote diocesano no religioso en contraposición a la
condición del sacerdote que, antes o después de su ordenación sa-
cerdotal, se ha consagrado a Dios por la profesión pública de los
votos religiosos. En este sentido, la secularidad distingue neta-
mente a las sociedades de vida apostólica de los Institutos de vida
consagrada, a pesar de que el canon 673, § 1, del Código de De-
recho Canónico de 1917 equiparaba a los miembros de estas So-
ciedades con los religiosos aunque sólo fuese en sentido lato, y de
que Pío XII, en la Provida Mater (1947), encuadraba a las Socie-
dades de vida apostólica (entonces sociedades de vida común) en-
tre los Institutos de vida consagrada. Con lo cual, se iba en contra
de toda una amplia documentación pontificia de los siglos ante-
riores en la que se reconocía paladinamente la dimensión secular
de estas sociedades.

El Derecho Canónico promulgado en 1983 les ha devuelto su
identidad bien definida al sacarlos de esa ambigüedad de no ser,
por una parte, religiosos en su sentido pleno, y, por otra, tampoco
seculares en sentido pleno, en que los había metido la disciplina
jurídica de la Iglesia desde comienzos del siglo xx, colocándolos
en el «estado jurídico secular», «y no en un estadio intermedio
entre los religiosos y el secular». De modo que de estas Socieda-
des de vida apostólica se puede afirmar que «son más seculares

8 BONFILS, J., op. cit., pp. 220-221.
9 BONY, P., Les disciples en situation d'envoyés, une lecture de Luc, 51-10, 24,

Bul), de Saint-Sulpice, 8 (1982), p. 121.

346

que los mismos Institutos seculares» aprobados por la Provida
Mater en 1947, porque éstos no están «encuadrados en el "estado
jurídico secular"», sino que, por ser vida consagrada, están en un
«estado intermedio entre el religioso y el secular»10.

c) Incardinación diocesana: Esta había sido una constante
en las sociedades de vida apostólica desde sus mismos orígenes-

pero la evolución posterior que, a unas más y a otras menos, las
fue llevando a la posición intermedia entre el estado religioso y el
estado secular, jugó una baza decisiva en contra de ellas.

También el Código de 1983 les ha devuelto este rasgo de su
identidad, al reconocerles el derecho de incardinar a sus socios en
una diócesis (ce. 266, § 2; 268, § 2; 736, § 1; 738, § 3); sin embar-
go, los mencionados cánones les facultan también para actuar en
sentido contrario, según lo determinen las propias constituciones11.

5. Organización interna

5.1. Pluralismo organizativo

Si bien las sociedades de vida apostólica se caracterizaron,
desde sus orígenes, por un mismo «signo histórico», con el correr
del tiempo, en algunos casos antes y en otros después de la
muerte de los respectivos fundadores, se introdujeron algunos
elementos diferenciadores que han dado lugar a una gran plurali-
dad, de modo que se pueden distinguir cinco grupos diferentes,
aunque después de la promulgación del Código de Derecho Ca-
nónico de 1983, es posible que se hayan producido ciertos ajusta-
mientos organizativos, cuyos matices todavía no es posible perci-
bir con claridad12:

1) Hay sociedades de vida apostólica que carecen de todo
vínculo especial explícito, sea éste un voto, un juramento o una

10 FERNÁNDEZ, J., op. cit., pp. 260-261.
11 FERNÁNDEZ, J., op. cit, p. 263; cfr. GARCÍA MARTÍN, J., Exemptio religioso-

rum iuxta Concilium Vaticanun II, Tesis doct. Unniv. Later., Roma, 1980; PAOLIS,
V. DE, Exemptio an autonomía Institutorum vitae consecratae?, Periódica, 71
(1982), pp. 147-178.

12 FERNÁNDEZ, J., op. cit., 253-273.

347

Page 348

1 3 . LOS SIERVOS DE MARfA 355

1. Los Siete Santos Fundadores 355
2. Orígenes y aprobación de la Orden 357

2.1. La conversión de los Fundadores 357
2.2. Los primeros años de vida comunitaria 357
2.3. De la supresión a la aprobación pontificia 358

3. Organización y expansión 359
4. Segunda y Tercera Orden 360
5. Espiritualidad servita 362

1 4 . LOS CARMELITAS 365

1. Polémica sobre los orígenes 366
2. Orígenes en Tierra Santa y aprobación pontificia 367
3. Expansión y organización de los Carmelitas en Europa . 369
4. Los Carmelitas en España 371
5. Segunda y Tercera Orden 372
6. Organización de la Orden 374
7. Espiritualidad 376

7.1. El profeta Elias, Padre espiritual del Carmelo 376
7.2. Una Orden especialmente mariana 377
7.3. Acción y contemplación 378

15. LOSAGUSTINOS 381

1. Filiación agustiniana 382
2. La gran Unión de 1256 384
3. Organización y expansión de la Orden 386
4. Los agustinos en España 389
5. Segunda y Tercera Orden 391
6. Herederos del espíritu y doctrina de San Agustín 393

16. EL MONACATO ORIENTAL 397

I. El antiguo monacato oriental 398

1. El monacato egipcio 398
2. El monacato bizantino 401
3. El monacato bizantino en Italia 407
4. Los monjes basilios españoles 409

II. El monacato eslavo 411

1. El monacato en Bulgaria y Yugoslavia 411

692

1.1. Bulgaria 411
1.2. Yugoslavia 413

2. Los Santos Cirilo y Metodio 414
3. El monacato en Rusia 416

3.1. Los orígenes 416
3.2. Gran expansión del monacato ruso 417
3.3. La espiritualidad del monacato ruso ., 419

EL MONACATO OCCIDENTAL EN LA BAJA EDAD MEDIA 423

1. Decadencia de Cluny y del Císter 423
2. Las reformas pontificias de los siglos xm y xiv 427

2.1. Reformas de Inocencio III y de Gregorio IX 427
2.2. Las reformas de Benedicto XII 428

3. Nuevas Congregaciones monásticas reformadas 430
4. La Orden española de San Jerónimo 433
5. Las causas de una profunda decadencia 437
6. Congregaciones de Observancia en las Ordenes Monásti-

cas 440

6.1. Congregación de Santa Justina de Padua 441
6.2. Congregaciones de Observancia en Alemania y

Austria 442
6.3. Congregaciones de Observancia en Francia 443
6.4. Congregaciones de Observancia en España 443

CONGREGACIONES DE OBSERVANCIA EN LAS ORDENES MENDI-

CANTES 447

1. Crítica a las Ordenes Mendicantes 448
2. Causas de la decadencia de las Ordenes Mendicantes .... 450
3. Los Hermanos Menores «simpliciter dicti» 452

3.1. Observancia franciscana en Italia 453
3.2. Observancia franciscana en Francia 454
3.3. Observancia franciscana en España 456
3.4. La Bula «Itc vos» (1517): División de la Orden de

los Hermanos Menores 459

4. Observancia dominicana 461
5. Las Observancias Carmelitana, Agustiniana y Servita .... 462

5.1. Carmelitas 462

693

Page 349

5.2. Siervos de Mana 463
5.3. Agustinos 464

ÍNDICE DE PERSONAS, TEMAS Y LUGARES 467

694

Obras del mismo autor

• Juan Pablo Forner (1756-1797), Preceptista y Filósofo de la
Historia, Editora Nacional, Madrid, 1971 (agotada).

• Manual de Historia de la Iglesia, Unión Editorial, Madrid,
1971; segunda y tercera edición en Editorial Claretiana, Bue-
nos Aires, 1979 y 1982. Cuarta edición en Publicaciones Cla-
retianas, Madrid, 1987.

• Espiritualidad de las Misioneras Claretianas, Barcelona, 1971.
• Diversas formas de pobreza religiosa, Publicaciones Claretia-

nas, Madrid, 1975 (agotada).
• La virginidad consagrada, ¿realidad evangélica o mito socio-

cultural?, Publicaciones Claretianas, Madrid, 1977 (agotada).
• Por qué y para qué la Vida Religiosa en la Iglesia, Publicacio-

nes Claretianas, Madrid, 1979.

• La Vida Religiosa ante los retos de la Historia, Publicaciones
Claretianas, Madrid, 1979.

• Historia de las Misioneras Claretianas, Roma, 1980.
• Autoridad y Obediencia, Publicaciones Claretianas, Madrid,

1984.
• Las Constituciones, libro de vida, Publicaciones Claretianas,

Madrid, 1987 (2.a edición).
• Historia de la Vida Religiosa, vol. I, Publicaciones Claretianas,

Madrid, 1987.
• Historia de la Vida Religiosa, vol. II, Publicaciones Claretia-

nas, Madrid, 1989.

Similer Documents