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Page 1

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CONTROLE
SU IRA
ANTES DE OUE

ELLA LE CONTROLE
A USTED

úw JD'M.,'hAr
fAI f l ty...D ciD h/!-I

-JellrlA.cb'v-N

ALBERT ELLlS
Raymond Chip Tafrate

Page 2

n¡ulo ori gi n~1. How 10 Co"'mi Yo,", Aotl" &forr h Co",,.,,/s You
Publi",do en ing¡¿~ por GIro! Publl.shill! Gl'OO p, Seo.UCU.l, Nuev~ leoner, Esurlns UnJd",

T radu<Oción de Ikrnudo Moreno

Cubiem de Opalwofk¡

\ ' edición en b colección Bolsillo. 2007

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inIionnt=. y la d","1ouU6n dt.,..",oW" dtd lo -.Ji""" alquilor ~ ~ pdbliu...

e 1997 Albert ElIl.s ¡MiNie
O 1m de lo. r",ducaón, Semndo Moreno
ID 2007 de l oo:IU lu roiciones en culdlrno,

Ediciones Paidós IhmaI, S.A.,
Av. Diagonal, 662-&64 - 0803. lml:elona
www.p:aidos.oom

ISBN, 978-8-4-493-1 97;J-0
lXpóiilO legal: B. 54.117noo7

Impreso en Lilogr:a& Rosa, S. A.
EncrgJ; , 11-27 _ 08850 GaYli (Barcdona)
lmproo m E!paJ\.a - Primed in Spain

Para JAn~t y ÚlUTm, ron cAriño

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tas pueden ayudar a sus dicmes, especialmente a los que tienen
problemas con su pareja, invitándolos a adoptar una ¡;:onducra
resuelta en lugar de agresiva. Tambi~n podemos practicar el psi-
codrama a solas, sin la. pr~ncia d,c un terapeuta, haciendo que
alguno de nuestros amIgos Irnprov1S( una pelea fingida entre no-
SOtros y~ 'por ejemplo, nuestra pareja o nuestro jefe. Imaginemos
un conflIcto concreto. Decidamos jun to con nuestro supervisor
qu~vamos a hacer exactamente nosouosy nUCSlro adversario . El
supervisor criticará luego nuestta interpretación p'sicodramática.
Después repetiremos la ¡¡función •. Pos~riormente recabaremos
más c~cciones r asesoramiento por pane de los supervisores.
RepetIremos la representación varias vet:es. También podemos
grabar la representación '1 escucharla unas cuantas VC1:es.

Preparación pretJi~. Com o han señalado George Ba¡;:h y Herb
Goldberg, la afirmaCIón personal consiste a menudo en prepa-
rarnos de antemano a habérnoslas con agresores pasivos o inde-
cisos. Por ejemplo, UIlO de nuestros amigos o amigas queda con
nOSOtcos y luego no aparece, o aparece siempre tarde. En tal
caso, podemos establecer unas normas muy precisas y activas,
como, por ejemplo: ~Si no apareces a las diez r media y no me
has Uamado antes por tdtfono. entraré al cine yo salOl" Al esta.
ble~er estas normas, nos aseguraremos de que la cosa va en serIO
y de que nos vamos a atener estrictamente a eUas.

o.istillguir clarammu mm afirmación personal o rnolución, y
agrmón. Albcrri y Emmons distinguen claramente entre con-
ducta: resuelta r conducta agresiva siguiendo algunas pautas m-
zadas anteriormente por Arnold Lazarus y por mi mismo (A.
Ellis). Como dicen Arnold Lazarus y AOen Fay: .. La afirmación
personal oomporu (ornar una postura, ~istjr a exigencias no ra-
zonables o pedir ~o que queremos. La agresión comporta poner
d~ vuelta y mecha a otra persona. La resolución es positiva,
m Ientras que la agresión es negarivalt. Entre las principales dife-
r~ncias que distinguen las conductas no resuelta. resuelta y agre.
SI\'3, destaean:

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Conductil no remata: Queremos algo. pero no expresamos
claramente lo que querc:mo~ ni hacemos ningún esfueno real
por conseguirlo. Recurrimos a acciones indirectas. pasiV',u y
poco sinceta!l. Por lo general, no nos decimos claramente qué es
lo que queremos y qué es lo que no queremos. Nos inhibimos
innecesariamente y hasta renegamos de algunos de nuesuos de-
~os b;isicos. Tendemos a sentimos ansiosos. agraviados y enfa-
dados.

Condllcta resllt!/ut: Querem05 algo, lo teOlnocemos sin tapu-
jos y tratamos de consegui rlo por codos los medios. Tendemos a
actuar abiertamente con los demás, aunque a veces no les revele-
mos plenamente lo que queremos. si bien nos esfonamos por
obtenerlo. Nos scnlimos interesados en y nos poTenciamos.a no-
sorras mismos. Respetamos los valores y los objetivos de 105 de-
m:ls. pero a menudo preferimos los nuc:snos a los suyos. Nos
comportamos de manera activa y exproiva.

Conducta agresiva: Sentimos ira hacia 105 demlis porque blo-
quean nuestros objetivos y a menudo nos esforumos más por
hacerlos picadillo que por conseguir lo que queremos. Creemos
francamente_ que no deberían ----que no deben- frustrarnos.
Somos emocionalmeme sinceros, pero de una manera inapro-
piada, que a menudo afecta negativamente a lo que realmenre
queremos de o con los dem:ls. Nos conducimos de manera acti-
va y resucita, pero a costa de los demás. Nos expresamos pJena-
menre. y con frecuencia cxager:adamenre. A menudo nos se.rHi-
mas cargados de razón y superiores a los demas y tendemos a
condenarlos.. T arnbién podemos sentimos culpa~les por nuesu a
agresividad.

Si distingujmos daramem e entre estos tres tipos de conduc-
ta '1 no suponem os que sólo tenemos e1ecci6n entre la irresolu-
ción y la agresi6n, podemos ejercitamos para actuar de manen¡
verdaderamente resueLta y ser responsables canto con nosotros
mism os como con los demás. como propugnan Anhur Lange,
Patricia Jakubowski y otros terapeutas que se mueven en la línea
de acción de la TREC.

Actuar mueteammu. H e aqui algunas conductas en las que

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actuamos resueltamenre, tal y como afuman Lange, Jakubowski
y Janer L. Wolfe:

• ~ ~xpresar d deseo de no hacer algo, dar por respuesta un
no decldtdo, No andamos por las r:unas ni endilgar La decisión a
la otra persona. No adoptar una acritud defensiva ni de disculpa.

• Hablar en un tono claro y firme. Evitar las afirmaciones
quejumbrosas, rudas y-acusatorias'.

. • Dar una respuesta lo más rápida y breve poslble, y no uti-
lIZar largas pausas ni interrupciones.
, • )mentar que los, demás nos traten de manera equitat:íva y
JUSta y sefialar las ocasIones en que no lo hacen. ¡Pero sin insistir
ni dar órdenes!

.• , C uando nos piden hacer algo que no nos parece razonable,
sohcttar una explicación y escucharla atentamente. Cuando nos
parezca oportuno, sugerir una acción o solución aI(ernacivas que
emplearíamos nosotros.

• Expresar con sinceridad nuestros sentimientos sin evasi-
vas, sin atacar a la otra persona ni tratar de just:íficarnos con una
postura defensiva.

• Al expresar disgusto o enfado, t!'atar de decir a la arra per-
sona qué es lo que no nos gusta concretamente.. No atacar a esta
persona ni insultarla ni dar a enlender que merece algún tipo de
condena.

• Reconocer la urjlidad de Jos mensajes en primera penona
~ lugar de ]os mensajes en segunda persona, pero reparando
bIen en que esto no constituye ninguna panacea. Algunos de-
fensores de la formación resuelta propugnan los mensajes en pri-
mera persona y el empleo de la ira para el aprendizaje de la afir-
mac~ón personal. Pero Otros terapeutas, como Arnold Lazarus y
DaVld D . Hewes. sostienen que también los mensajes en prime-
ra persona pueden induir ira malsana mientras que unos ade.
cuados mensajes en segunda persona pueden no incluirla. &1, si
encontra.mos peros a la manera de actuar de un vendedor. pode-
mos decirle alradamenre. con un mensaje en primera persona:

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liMe siento realmente molesto cu:tOdo voy a comprarle una ca-
misa y actúa usted. de la manera como actúalO , Asimismo, pode~
mas decir sin ira, con un mensaje en segunda persona: «Hoy pa-
reces sentine bastante tenso, La verdad es que te prefiero cuando
no nenes tanta presión •. AJ empl~r un mensaje en segunda per-
sona, Lazarus incluye la comprensión de la otra persona y hasta
un refuerzo positivo de la misma. Así pues, está bien utilizar
mensajes en primera persona, pero sin sobrevalorarlos.

Distintos K'aaOJ tÚ resolución o afirmACión pn'lOna/. Según
Marlowe H. Smaby y Armas W. Tamminen. existen varios gra-
dos de resolución , algunos de ellos especialmente adecuados
para diferentes géneros de situaciones o c~n diferen~es .tipos de
pareja. En la parte más baja de la resolUCión, nos ~ltamos a
manlenernos en nuestros trece y nos negamos a delar que ouo
nos controle, como cuando alguien trata de colarse en una fila y
hacemos un gestO señalando la parte trasera de la cola (dando
claramente a entender a la persona en cuestión que lo mejor que
puede hacer es colocarse allO.

En un nivel superior, al tiempo que reconocemos el derec.h~
del otro a opinar sobre una cuestión y respetamos sus seno-
mientos al respei:to, nos mantenemos firmes en nuestra postura
pero sin actitud vengativa, Así, si un amigo quiere que minta-
mos, le diremos: «Comprendo tu postura sobre este asuntO y por
qué quieres que haga esto y lo dec.c:pcionaclo que te .sentirás si, no
lo hago. Pero también tengo muy claro que no qwero mentir y
que posiblemente me metería en un lío si mintiera; así que pre-
feriría que no me lo pidieras. Por cierto, me ha dejado como un
mal sabor de boca el hecho de que me lo hayas pedidolO.

Un pddafio más arriba todavea está la te$Oluoón negociado-
ra: aún podemos defender nuestra postura firmemente, pero
también salir de nuestras trincheras para ver el punto de vista del
otro y llegar a cierto tipo de compromiso . .N.t, al amigo que
quiere que mintamos le podr/amos decir: ,Veo cómo te sient~ y
por qué me pides que haga eso y Lo decepcionado que te sentlCM

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