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EL 12º PLANETA
El primer libro de “Crónicas de la Tierra”

- VERSION ILUSTRADA -

ZECHARIA SITCHIN
1976

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ÍNDICE

Agradecimientos
Nota del autor
Prólogo

1. Un interminable comienzo

2. Una civilización repentina

3. Dioses del Cielo y de la Tierra

4. Sumer: la tierra de los dioses

5. Los Nefilim: el pueblo de los cohetes ígneos .

6. El Doceavo planeta

7. La epopeya de la Creación

8. El reino del Cielo

9. Aterrizaje en el planeta Tierra

10. Las ciudades de los dioses

11. El motín de los Anunnaki

12. La creación del hombre

13. El fin de toda carne

14. Cuando los dioses huyeron de la Tierra

15. El reino en la Tierra

Fuentes

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Animados por estos cálculos matemáticos, los astrónomos se pusieron a explorar los cielos en la
zona en la que debería de estar «el planeta perdido». En el primer día del siglo XIX, el astrónomo
italiano Giuseppe Piazzi descubrió, exactamente en la distancia indicada, un planeta muy pequeño
(776 kilómetros de un extremo a otro) al que llamó Ceres. Hacia 1804, el número de asteroides
(«planetas pequeños») encontrados allí ascendía a cuatro; hasta la fecha, se han contado cerca de
3.000 asteroides en órbita alrededor del Sol, en lo que ahora llamamos el cinturón de asteroides. Sin
duda, son los restos de un planeta que se hizo añicos. Los astrónomos rusos le han llamado Faetón
(«cuadriga»).

Aunque los astrónomos están seguros de la existencia de tal planeta, no son capaces de explicar
su desaparición. ¿Acaso estalló él solo? Pero, entonces, los pedazos habrían salido despedidos en
todas direcciones y no habrían conformado un simple cinturón. Si fue una colisión lo que destruyó al
planeta desaparecido, ¿dónde está el cuerpo celeste responsable de tal colisión? ¿Se hizo añicos
también? Pero los restos que siguen dando vueltas alrededor del Sol, si se suman, no son suficientes
para formar ni siquiera un planeta, y mucho menos dos. Por otra parte, si los asteroides son los restos
de dos planetas, deberían de haber conservado la revolución axial de los dos planetas. Pero todos los
asteroides tienen la misma rotación axial, con lo que se indica que todos ellos provienen del mismo
cuerpo celeste. Así pues, ¿cómo se hizo pedazos el planeta desaparecido, y qué fue lo que lo
destruyó?

Las respuestas a estos misterios se nos han transmitido desde la antigüedad.

Hace cosa de un siglo, cuando se descifraron los textos encontrados en Mesopotamia, se tomó
conciencia inesperadamente de que allí, en Mesopotamia, había textos que no sólo eran equiparables
a algunas secciones de las Sagradas Escrituras, sino que también las precedían. En 1872, con Die
Keilschriften und das alte Testament, Eberhard Schráder dio inicio a una avalancha de libros,
artículos, conferencias y debates que se prolongaron durante medio siglo. ¿Hubo algún lazo, en
alguna época ancestral, entre Babilonia y la Biblia? Los titulares afirmaban provocativamente: BABEL
UND BIBEL.

Entre los textos descubiertos por Henry Layard en las ruinas de la biblioteca de Assurbanipal en
Nínive, había uno que hacía un relato de la Creación no muy diferente del Libro del Génesis. Las
tablillas rotas, las primeras que consiguió recomponer y publicar George Smith en 1876 (The
Chaldean Génesis), demostraban concluyentemente que sí que había existido un texto acadio, escrito
en el antiguo dialecto babilonio, que relataba cómo cierta deidad había creado el Cielo y la Tierra, y
todo sobre la Tierra, incluido el Hombre.

En la actualidad, hay una vasta bibliografía que compara el texto mesopotámico con la narración
bíblica. La deidad babilonia hizo su trabajo, si no en seis «días», sí, al menos, en lo que abarcan seis
tablillas; y en paralelo al bíblico séptimo día de descanso de Dios, en el que disfrutó de su obra, la
epopeya mesopotámica dedica una séptima tablilla a la exaltación de la deidad babilonia y de sus
logros. No en vano, L. W. King tituló su autorizada obra sobre el tema The Seven Tablets of Creation,
“Las Siete Tablillas de la Creación”.

Conocido ahora como «La Epopeya de la Creación», este texto fue conocido en la antigüedad por
las palabras con las que comienza, Enuma Elish («Cuando en las alturas»). El relato bíblico de la
Creación comienza con la creación del Cielo y la Tierra; el relato mesopotámico es una verdadera
cosmogonía, pues trata de los eventos previos y nos lleva hasta el comienzo de los tiempos:

Enuma elish la nabu shamamu
Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre

Shaplitu ammatum shunta la zakrat
Y abajo, el suelo firme (la Tierra) no había sido llamado

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Fue entonces, según nos cuenta la epopeya, cuando dos cuerpos celestes primigenios dieron a luz
a una serie de «dioses» celestes. A medida que el número de seres celestes aumentaba, hacían más
ruido y causaban más conmoción, perturbando al Padre Primigenio.

Su fiel mensajero le urgió a que adoptara fuertes medidas disciplinarias con los dioses jóvenes,
pero éstos se confabularon contra él y le robaron sus poderes creadores. La Madre Primigenia intentó
vengarse. El dios que dirigió la revuelta contra el Padre Primigenio tuvo una nueva idea: invitar a su
joven hijo a unirse a la Asamblea de los Dioses y darle la supremacía, para que fuera a combatir así,
sin ayuda, al «monstruo» en que se había convertido su madre.

Aceptada la supremacía, el joven dios -Marduk, según la versión babilonia- se enfrentó al monstruo
y, tras un feroz combate, la venció y la partió en dos. Con una parte de ella hizo el Cielo, y con la otra
la Tierra.

Después, proclamó un orden fijo en los cielos, asignando a cada dios celeste una posición
permanente. En la Tierra, creó las montañas, los mares y los ríos, estableció las estaciones y la
vegetación, y creó al Hombre. Babilonia y su altísimo templo se construyeron como un duplicado de la
Morada Celeste en la Tierra. A dioses y a mortales se les dieron encargos, mandatos y rituales a
seguir. Entonces, los dioses proclamaron a Marduk como la deidad suprema, y le concedieron los
«cincuenta nombres» -las prerrogativas y el rango numérico de la Enlildad.

A medida que se iban encontrando y traduciendo más tablillas y fragmentos, se fue haciendo
evidente que el texto no era una simple obra literaria, sino el relato épico histórico-religioso más
sagrado de Babilonia, que se leía como parte de los rituales del Año Nuevo. La versión babilonia
pretendía propagar la supremacía de Marduk al convertirle en el héroe del relato de la Creación. Sin
embargo, esto no fue siempre así. Existen bastantes evidencias que indican que la versión babilonia
de la epopeya fue una falsificación por motivos político-religiosos de una versión sumeria anterior en
la que Anu, Enlil y Ninurta eran los héroes.

Sin embargo, a despecho del nombre de los actores de este drama celeste y divino, el relato es,
ciertamente, tan antiguo como la civilización sumeria. La mayoría de los expertos lo ven como una
obra filosófica -la versión más antigua de la eterna lucha entre el bien y el mal-, o como un cuento
alegórico del invierno y el verano en la naturaleza, del amanecer y el ocaso, de la muerte y la
resurrección.

Pero, ¿por qué no tomarse literalmente este relato épico, ni más ni menos que como la declaración
de hechos cosmológicos tal como los conocían los sumerios, tal como se los habían transmitido los
Nefilim? Si utilizamos este audaz enfoque, nos encontraremos con que «La Epopeya de la Creación»
explica a la perfección los eventos que, probablemente, tuvieron lugar en nuestro sistema solar.

El escenario en el que se despliega el drama celeste de Enuma Elish es el universo primigenio. Los
actores celestes son los que crean, así como los que son creados. Primer Acto:

Cuando, en las alturas, el Cielo no había recibido nombre,
y abajo, el suelo firme [la Tierra] no había sido llamado;

nada, salvo el primordial APSU, su Engendrador,
MUMMU y TIAMAT -la que les dio a luz a todos;

sus aguas se entremezclaron.

Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido.
Ninguno de los dioses había sido traído al ser aún,

nadie llevaba un nombre, sus destinos eran inciertos;
fue entonces cuando se formaron los dioses en medio de ellos.

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• JEREMÍAS, Alfred, y WINCKLER, Hugo. Im Kampfe um den alten Orient.
• KING, Leonard W. Babylonian Magic and Sorcery, being «The Prayers of the Lifting of the Hand» 1896.

-----. The Assirian Language. 1901.
-----. The Seven Tablets of Creation. 1902.
-----. Babylonian Religión and Mythology. 1899.

• KRAMER, Samuel N. The Sumerians. 1963.
-----. (ed.): Mythologies of the Ancient World. 1961.
-----. History Begins at Sumer. 1959.
-----. Enmerkar and the Lord of Aratta. 1952.
-----. From the Tablets of Sumer. 1956.
-----. Sumerian Mythology. 1961.

• KUGLER, Franz Xaver. Sternkunde und Sterndienst in Babylon. 1907- 1913.
• LAMBERT, W. G., Y MILLARD, A. R. Atra-Hasis, the Babylonian Story of the Flood. 1970.
• LANGDON, Stephen. Sumerian and Babylonian Psalms. 1909.

-----. Tammuz and Ishtar. 1914.
-----. (ed.): Oxford Editions of Cuneiform Texts. 1923 ff.
-----. «Semitic Mythology» en The Mythology ofAll Races. 1964.
-----. Enuma Elish: The Babylonian Epic of Creation. 1923.
-----. Babylonian Penitential Psalms. 1927.
-----. Die Neu-Babylonischen Kónigsinschriften. 1912.

• LUCKENBILL, David D. Ancient Records of Assyria and Babylonia.1926-27.
• NEUGEBAUER, O. Astronómica! Cuneiform Texts. 1955.
• PINCHES, Theophilus G. «Some Mathematical Tablets in the British Museum», en Hilprecht

Anniversary Volume. 1909.
• PRITCHARD, James B. (ed.). Ancient Near Eastern Texts Relating to the Oíd Testament. 1969.
• RAWLINSON, Henry C. The Cuneiform Inscriptions of Western Asia.1861-84.
• SAYCE, A. H. The Religión of the Babylonians. 1888. SMITH, George. The Chaldean Account of

Génesis. 1876.
• THOMAS, D. Winton (ed.). Documents from Oíd Testament Times. 1961.
• THOMPSON, R. Campbell. The Reports of the Magicians and Astrologers ofNineveh and Babylon.

1900.
• THUREAU-DANGIN, Francois. Les Inscriptions de Sumer et Akkad. 1905.

-----. Die sumerischen und akkadische Kónigsinschriften. 1907.
-----. Rituels accadiens. 1921.

• VIROLLEAUD, Charles. L'Astronomie Chaldéenne. 1903-1908.
• WEIDNER, Ernst F. Alter und Bedeutung der Babylonischer Astro-nomie und Astrallehre. 1914.

-----. Handbuch der Babylonischen Astronomie. 1915.
• WITZEL, P. Maurus. Tammuz-Liturgien und Verwandtes. 1935.


III. Estudios y artículos consultados en varios números de LAS SIGUIENTES REVISTAS:

• Der Alte Orient (Leipzig)
• American Journal of Archeology (Concord, Mass.)
• American Journal of Semitic Languages and Literatures (Chicago)
• Annual ofthe American Schools of Oriental Research (New Haven)
• Archiv für Keilschriftforschung (Berlín)
• Archiv für Orientforschung (Berlín)
• Archiv Orientalni (Praga)
• Assyrologische Bibliothek (Leipzig)
• Assyrological Studies (Chicago) Das Ausland (Berlín)
• Babyloniaca (París)
• Beitrage zur Assyrologie und semitischen Sprachwissenschaft (Leipzig)
• Berliner Beitrage zur Keilschriftforschung (Berlín)
• Bibliotheca Orientalis (Leíden)

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• Bulletin of the American Schools of Oriental Research (Jerusalén y Bagdad)
• Deutsches Morgenlandische Gesellschaft, Abhandlungen (Leipzig)
• Harvard Semitic Series (Cambridge, Mass.)
• Hebrew Union College Annual (Cincinnati)
• Journal Asiatique (París)
• Journal of the American Oriental Society (New Haven)
• Journal of Biblical Liter ature and Exegesis (Middletown)
• Journal of Cuneiform Studies (New Haven)
• Journal of Near Eastern Studies (Chicago)
• Journal of the Roy al Asiatic Society (Londres)
• Journal of the Society of Oriental Research (Chicago)
• Journal of Semitic Studies (Manchester)
• Keilinschriftliche Bibliothek (Berlín)
• Kónigliche Museen zu Berlín: Mitteilungen aus der Orientalischen
• Sammlungen (Berlín) Leipziger Semitische Studien (Leipzig)
• Mitteilungen der altorientalischen Gesellschaft (Leipzig)
• Mitteilungen des Instituts für Orientforschung (Berlín)
• Orientalia (Roma)
• Orientalische Literaturzeitung (Berlín)
• Proceedings of the American Philosophical Society (Filadelfía)
• Proceedings of the Society of Biblical Archeology (Londres)
• Revue d'Assyrologie et d'archéologie oriéntale (París)
• Revue biblique (París)
• Sacra Scriptura Antiquitatibus Orientalibus Illustrata (Vaticano)
• Studia Orientalia (Helsinki)
• Transactions of the Society of Biblical Archeology (Londres)
• Untersuchungen zur Veróffentlichungen der deutschen Orient-Gesellschaft (Berlín)
• Vorderasiatische Bibliothek (Leipzig) Die Welt des Orients (Gottingen)
• Wissenschaftliche Veróffentlichungen der deutschen Orient-Gesellschaft (Berlín)
• Zeitschrift für Assyrologie und verwandte Gebiete (Leipzig)
• Zeitschrift fur die alttestamentliche Wissenschaft (Berlín, Gissen)
• Zeitschrift der deustschen morgenlandischen Gesellschaft (Leipzig)
• Zeitschrift für Keilschriftforschung (Leipzig)

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